El reciente fallecimiento de don Óscar Avilés ha entristecido a todos los peruanos. Un gigante de la cultura popular y de la identidad nacional ha partido como consecuencia de complicaciones de una cirugía cardíaca hecha en vísperas de cumplir sus 90 años.

Sabiendo que el número de peruanos que envejecen saludablemente está aumentando cada día, creo que es muy importante que médicos, pacientes y familiares reflexionen sobre la decisión de operar a una persona muy anciana. Al respecto, se considera que en Estados Unidos el grupo etario de más rápido crecimiento es el de personas mayores de 85 años y que el número de centenarios aumentará de 65.000 en la actualidad a 208.000 en el 2030.

Arbitrariamente, se considera que una persona que llega a los 65 años ha entrado en la “tercera edad” o, para decirlo con todas sus letras, ya entró a la vejez. Muchos expertos cuestionan escoger los 65 años como el comienzo de la “vejez”, dicen que eso era probablemente cierto cuando a inicios del siglo pasado la expectativa de vida del ser humano era de 40 o 50 años, pero no ahora, que la mujer llega en muy buen estado a los 82 y el hombre a los 80.

Infografía sobre caso Óscar Avilés

En ese contexto, entonces no es lo mismo analizar el impacto de una cirugía en una persona en sus 60 o 70, que en sus 80, 90 o en los centenarios. De acuerdo a los expertos, un elemento, definido como reserva fisiológica, es el que determina el pronóstico de una operación en un anciano.

En el lenguaje popular, esa reserva fisiológica se expresa como que el anciano “está fuerte todavía” o que “todavía aguanta”. En términos médicos, esa reserva fisiológica está determinada por el estado general de los órganos del anciano y que obviamente puedan afectar su recuperación.

En otras palabras, si un anciano sufre enfermedades respiratorias, cardíacas o diabetes, o toma varios medicamentos, él o ella podrá estar más o menos bien compensado “por fuera”, pero tendrá una reserva fisiológica tan disminuida que podrá “aguantar la operación”, pero no “aguantará las complicaciones” que se presenten. Es decir, no tiene reserva fisiológica para aguantar los catéteres, infecciones intrahospitalarias, respiradores artificiales y demás intervenciones que se usan en el posoperatorio.

Tipos de cirugía en ancianos
Esto lleva entonces a analizar los dos grandes tipos de cirugía que existen y que se pueden hacer en un anciano: las cirugías electivas y las de emergencia.

Una cirugía electiva es la que se hace en un anciano que tiene un problema de salud, pero que se encuentra más o menos bien, el doctor la recomienda porque piensa que esta aliviará algunos síntomas que alteran su calidad de vida.

La cirugía de emergencia es la que se hace para salvar la vida del anciano, pero que incluso en ancianos muy enfermos puede manejarse de manera más conservadora (en Inglaterra, por ejemplo, las apendicitis y las infecciones de la vesícula biliar de ancianos frágiles no se operan inmediatamente, sino se tratan con antibióticos por 24 o 48 horas y si no responden, recién se opera).

Desconocemos qué tipo de cirugía se le recomendó a don Óscar Avilés, si fue una electiva o una de emergencia.

Sabiendo que el beneficio de una cirugía debe ser siempre mayor que los perjuicios que esta puede ocasionar, las siguientes son algunas de las preguntas que deben hacerse familiares y médicos antes de operar a un anciano:

¿Cuáles son los objetivos de la cirugía? ¿Es la cirugía electiva o de emergencia? Si esta se va a hacer solo para mejorar algunos síntomas manejables por otros métodos, entonces ¡para qué operar!

¿Cuáles son los riesgos y los beneficios de la cirugía? ¿Cómo se verá afectada la vida del anciano después de la cirugía? ¿Qué se espera ganar con la cirugía? ¿Qué pasaría si no se opera?

¿Cómo será la recuperación? Recordemos el concepto de reserva fisiológica, es posible que el anciano “aguante la operación”, pero que no “aguante la recuperación”. A mayor reserva fisiológica, mejor el pronóstico después de la operación. En el caso de don Óscar Avilés, el haber “aguantado” 3 meses de cuidados intensivos nos indica que él tenía una excelente reserva fisiológica, por lo que una pregunta válida es cuánto tiempo más hubiera vivido el maestro con esa reserva fisiológica si no se hubiera operado.

Preguntas básicas
¿Qué tipo de apoyo social y familiar tiene el anciano? Esto es muy importante para el período de recuperación, si toda la familia trabaja y nadie lo puede atender, la cosa se puede complicar.

¿Cuáles son los deseos del anciano si las cosas se complican en el posoperatorio? ¿Cuáles son sus disposiciones si ocurriera una muerte cerebral? ¿Quisiera que lo desconecten de la máquina respiratoria y que no intenten maniobras heroicas?

Los cirujanos, como todos los médicos, están entrenados para salvar vidas, pero, al operar a un paciente muy anciano, más que agregar años a su vida, deben primero pensar qué tipo de calidad dará a esa vida.

Si la cirugía no le va a agregar calidad a la vida del anciano, la cirugía no debe hacerse.