El reciente fallecimiento del Nobel de Literatura Gabriel García Márquez ha originado centenares de artículos periodísticos sobre las múltiples facetas de su larga y fructífera vida. En este, trataremos de hacer un breve resumen de lo que se sabe acerca de su salud (en realidad muy poco) y la causa de su muerte.

Un pasaje de su vida, famosamente relatado por él mismo durante el Congreso Internacional de la Lengua Española en Cartagena de Indias en el 2007, nos revela un factor de riesgo sobre su salud: el uso del cigarrillo.

Infografía Enfermedad de Gabriel García Márquez

 

Decepcionado por el fiasco producido por la publicación en España de su libro “La mala hora”, se iba de vacaciones a Acapulco en enero de 1965 cuando tuvo de pronto una visión tan fantástica como sus novelas. De un momento a otro recordó el modo en que su abuela le relataba esos cuentos fantásticos que lo fascinaban en su infancia: ella los contaba siempre con la cara seria y el rostro adusto como si esas historias no fueran de fantasía sino reales.

Allí tuvo su revelación y descubrió que si quería que sus historias tuvieran impacto, tenían que ser creídas, primero, por él mismo, es decir tenía que contarlas “con seriedad”. Dio media vuelta, regresó a México y se encerró durante 18 meses, escribiendo 12 horas seguidas y fumando seis paquetes de cigarrillos por día. El resultado fue su obra maestra “Cien años de soledad”.

UN CÁNCER SUPERADO

El próximo evento importante en su salud se produjo en 1999, cuando Gabo fue diagnosticado con la enfermedad que originó su muerte, una enfermedad que los medios de comunicación informaron como cáncer del sistema linfático. En medicina, los cánceres del sistema linfático se llaman linfomas, los cuales son de dos tipos; linfomas de Hodgkin y linfomas non-Hodgkin. Es muy probable que él haya sufrido de la segunda variedad pero nunca se informó el subtipo de linfoma que lo afectó.

Al parecer, recibió quimioterapia, ignorándose si además recibió radioterapia, un tratamiento que frecuentemente acompaña al primero. Al respecto, su hermano Jaime dijo en julio del 2012 que Gabo ya no podía escribir porque estaba afectado de demencia, “causada por la quimioterapia que recibió durante su enfermedad”. Jaime reveló también que la “demencia había afectado a varios miembros de su familia” por lo que diversos medios especularon con la posibilidad de que el escritor padezca de enfermedad de Alzheimer. Esto nunca fue confirmado.

Sabiendo que la quimioterapia puede afectar la función cerebral, causando una condición llamada “cerebro de quimioterapia”, la cual produce una pasajera disminución de las facultades intelectuales, pero que puede persistir durante muchos años después de haber terminado el tratamiento, es posible que las palabras de Jaime García Márquez, en el sentido de que “la quimioterapia le salvó la vida, pero le destruyó las neuronas”,  puedan tener algo de verdad.

Gabo entró en remisión de su linfoma y se mantuvo activo durante los 15 años trascurridos desde que se le diagnosticó la enfermedad. Su última aparición en público fue el 6 de marzo de este año, el día de su cumpleaños 87. En los videos registrados ese día, se lo ve frágil y delicado, pero camina por sí mismo, su mirada es un poco perdida, pero su aspecto general es relativamente estable.

El 31 de marzo, solo tres semanas después de su cumpleaños, Gabo fue hospitalizado en el Instituto Nacional de Ciencias Medicas y Nutrición Salvador Zubirán de la ciudad de México, donde permaneció hospitalizado por 9 días hasta el 8 de abril en que salió de alta, ignorándose los detalles de su real estado. Un medio periodístico informó que su linfoma se había diseminado, pero su familia lo negó, revelando más bien que solo iba a recibir cuidados paliativos.

¿Qué sucedió?, ¿qué causó una muerte tan rápida a solo 9 días después de haber sido dado de alta?, ¿cómo es posible que en solo 6 semanas Gabo pase de celebrar su cumpleaños a estar muerto?

Pensamos que, más que una grave recaída del linfoma, Gabo haya sufrido una severa infección pulmonar oportunista, la que le causó la muerte. Eso no significa que en los últimos meses no haya estado sufriendo de una recaída del linfoma, eso es posible, pero los oncólogos sabemos muy bien que un paciente con cáncer es más susceptible a sufrir de graves y súbitas infecciones producidas por bacterias o virus llamados “oportunistas”.  Recordemos que un paciente con cáncer no muere por el cáncer mismo, sino por las complicaciones que la enfermedad le ocasiona, en este caso muy probablemente una fulminante infección.

LA SALUD EN LA LITERATURA

Descansa en paz maestro Gabo. En lo personal, seguiré leyendo y releyendo sus obras, especialmente aquel poético pasaje en “El amor en los tiempos del cólera”, en el que describe la evolución del chorro urinario del Dr. Juvenal Urbino a través de los años, chorro que va de ser como un “manantial de caballo” en su juventud “tan definido y directo que en el colegio había ganado varios torneos de puntería para llenar botellas” a convertirse en un chorro “que se hizo oblicuo, se ramificaba, y se volvió por fin una fuente de fantasía imposible de dirigir, a pesar de los muchos esfuerzos que él hacia por enderezarlo” en su vejez.

En mi humilde opinión, no existe mejor descripción literaria de los síntomas causados por el crecimiento de la próstata, y creo que ese pasaje debería ser lectura obligatoria para todo estudiante de Medicina.