El jueves 12 de junio, cuando se inaugure la Copa del Mundo Brasil 2014, el play de honor será dado por una persona joven muy especial: ante la vista asombrada de 65.000 espectadores en la Arena Corinthians y más de mil millones de personas en el mundo entero, un jovencito que ha vivido paralizado por muchos años en una silla de ruedas se parará, caminará 25 metros y dará el puntapié inicial del evento deportivo más grande de la humanidad.

¿Ciencia ficción o realidad? Si usted amable lector planea ver el primer partido de la copa entre Brasil y Croacia, será testigo de un evento tan extraordinario que lo hará pensar, si ahora hacen caminar al paralítico, cuál será el próximo adelanto que nos va a traer la ciencia.

Resulta que en el 2008, el médico brasileño Miguel Nicolelis, quien es profesor de neurociencias en la Universidad de Duke en Carolina del Norte logró algo que solo la ciencia ficción había podido imaginar: que solo con el pensamiento, un mono cuyo cerebro estaba conectado por alambres muy delgados a una computadora en Carolina del Norte, logre hacer caminar un robot conectado a otra computadora en el Japón.

Lo que pasa es que al ser el cerebro un órgano eminentemente eléctrico, puede decirse también que el pensamiento es una actividad eléctrica y eso fue comprobado con el interesante experimento del mono.

El animal, cuyo cerebro estaba conectado con finísimos alambres a una computadora en EE.UU., caminaba todos los días en una caminadora eléctrica durante varias horas. Al caminar, el animal “pensaba” que tenía que caminar, generaba actividad eléctrica cerebral y por tanto caminaba. Esa actividad eléctrica cerebral del mono era trasmitida entonces a una computadora en el Japón, la cual estaba a su vez conectada a un robot mecánico que al recibir la actividad eléctrica del pensamiento del mono, también se ponía a caminar. Gracias a una videoconferencia, el mono veía que el robot también caminaba cuando él caminaba, por lo que aprendió a asociar su movimiento, al movimiento del robot japonés.

Lo interesante, y la prueba de que el pensamiento “puede mover montañas”, es que al detenerse la caminadora eléctrica, el mono se desorientaba porque al dejar de caminar, el robot en el Japón también se detenía. Con un entrenamiento adecuado, el mono aprendió a controlar el movimiento del robot en el Japón solo con sus ganas de caminar. Es decir, el experimento demostró que solo la electricidad del pensamiento del mono hacía que el robot pueda caminar en el Japón.

Volver a andar

Un proyecto similar en el ser humano, llamado Proyecto Camina Otra Vez (Walk Again Project), es el que hará que un joven parapléjico (paralizado de la cintura para abajo) dé el play de honor en el partido inaugural de la Copa del Mundo Brasil 2014.

El proyecto es un ejemplo maravilloso de trabajo en equipo, liderado por el Dr. Nicolelis, algunos miembros del proyecto son la Universidad de Duke, el Instituto Técnico de Múnich, el Instituto Internacional de Neurociencias Edmond y Lily Safra de Natal en Brasil, la Universidad de Colorado, el Instituto Federal de Tecnología Suizo, la Universidad de California en Davis, y la Universidad de Kentucky.

La cosa será así

Ocho personas paralíticas de entre 20 y 40 años están siendo entrenadas en Brasil para usar lo que se llama un exoesqueleto bautizado Brasil Santos Dumont para caminar. No se ha escogido aún al que lo hará, pero el 29 de abril pasado tres de ellos ya han tenido pruebas exitosas, dando hasta 18 pasos y pateando tres veces la pelota, ocasión que hizo llorar de emoción a pacientes y científicos.

El adolescente paralizado usa un casco especial –fabricado en Colorado con una impresora 3D– que como en el experimento del mono, toma la actividad eléctrica de su pensamiento, es decir, su “pensamiento de querer caminar”. Esa actividad eléctrica se conecta a un chaleco electrónico  especial, que manda la electricidad a una especie de armadura (exoesqueleto) fijada al cuerpo, que usa el paralizado. El exoesqueleto, fabricado en Francia, es un conjunto de miles de placas metálicas y motores hidráulicos que mide 1,80 metros y pesa aproximadamente 70 kilos y que permite que el paralizado pueda caminar. La persona lleva una batería eléctrica en una mochila atada a la espalda.

Infografía Caminando con el pensamiento

El exoesqueleto tiene sensores electrónicos en “sus pies”, fabricados en Alemania, los cuales originan señales electrónicas que registran las características del suelo, señales que son enviadas a una especie de “manga electrónica” conectada a un brazo del paciente. Es gracias a esas señales en el brazo, que el paciente paralizado tiene la sensación de estar caminando, y “concentra su pensamiento” en caminar sin caerse, guardando el equilibrio, tomando en cuenta las características del piso en que se posan sus pies electrónicos. En una anécdota futbolera, el Dr. Nicolelis, quien es un hincha superfanático del club Palmeiras (tiene el escudo del Palmeiras en la página web de su laboratorio), le regalará al mundo esta maravillosa tecnología en la cancha del Corinthians, el archirrival de su adorado club.

Toda esta proeza se llama interface cerebro-máquina-cerebro y la disciplina se llama neuroprostética, la cual ya está produciendo brazos robóticos funcionales. Y tal como la hemos descrito solo aprovecha la cualidad eléctrica de nuestros pensamientos.

Y si usted se está preguntando cómo va a ser posible que un paralizado pueda mover un exoesqueleto tan grande y pesado, le digo que no importa cuán grande sea el exoesqueleto, lo que importan son los motores hidráulicos que los hacen mover. Recuerde que la única contribución del paralizado es el pensamiento… Él o ella podrían mover montañas con el pensamiento, siempre y cuando este pensamiento “sea adecuadamente conectado” a una máquina que origine un movimiento.

El campo de aplicaciones de esta nueva tecnología, aun en pañales, es enorme para ayudar a más de 25 millones de personas que viven en sillas de ruedas. Desde pacientes paralizados por diversas razones, hasta pacientes con enfermedad de Parkinson, derrames cerebrales o procesos degenerativos neuromusculares, la posibilidad de ayudar a mucha gente con esta tecnología no tiene límites.

Lo único que se necesita es que el paciente tenga el pensamiento de querer mejorar.

Y queda abierta la posibilidad para que algún día podamos usar nuestros pensamientos para guiar nuestros carros, usar nuestras computadoras o comunicarnos los unos a los otros sin necesidad de palabras. Recuerde que el primer vuelo de un avión en el siglo pasado, solo duró algunos breves minutos y mire donde estamos ahora con esa tecnología.

De tal modo que el play de honor que se dé en el partido entre Brasil y Croacia, no solo será el inicio del campeonato, sino será también el saque de honor de la esperanza de millones de personas paralizadas en el mundo para que algún día puedan volver a caminar.