El sueño de los oncólogos modernos es que analizando el genoma del tumor maligno de su paciente, se pueda escoger un tratamiento específico o personalizado para ese tumor. Un reciente estudio nos demuestra sin embargo, que esa tan esperada medicina de precisión del cáncer, está todavía muy lejos de ser una realidad.

Recordemos que el genoma es el conjunto de 46 cromosomas que recibimos de nuestros padres en el momento de la fecundación, 23 de los cuales vienen del padre y los otros 23 de la madre. En ese genoma, además de todas las características físicas de la persona (color de piel, ojos, forma de la nariz, etc.), se encuentran también la susceptibilidad a las enfermedades (cáncer, diabetes, etc.) y las características intelectuales y de orientación e identidad sexual de la persona.

Al formarse un cáncer, cada célula cancerosa tiene su propio genoma, que se piensa es diferente al de las células normales porque contiene una serie de mutaciones, que son precisamente las que la llevaron a volverse cancerosas.

Recordemos también que en la actualidad el método de diagnóstico universal del cáncer consiste en analizar una muestra del tumor (biopsia) con el microscopio, un aparato inventado hace ya casi 400 años, y que es recién en la última década que se está intentando complementar esa antigua técnica con el análisis del genoma del tumor.

La idea es que analizando el genoma del tumor, un procedimiento que cada día se hace más rápidamente y con menos costo, se puedan encontrar ciertas características del cáncer que permitan diseñar tratamientos más específicos y personalizados del cáncer.

Por ejemplo, el análisis genómico de lo que en el microscopio catalogamos simplemente como cáncer de la mama, ha revelado que existen cuatro variedades completamente diferentes de la enfermedad. El cáncer de mama de tipo luminal A por ejemplo, es un tipo de cáncer de lento crecimiento y de excelente pronóstico, por lo que tiene una larga sobrevida. Por su parte el tipo de cáncer llamado triple negativo se presenta en mujeres muy jóvenes y es muy agresivo, por lo que su pronóstico es relativamente pobre.

Infografia medicina personalizada

 

Del mismo modo, un reciente estudio del genoma de más de 1200 casos de cáncer del pulmón ha revelado por ejemplo que lo que se había clasificado al microscopio simplemente como “cáncer de células grandes”, constituía en realidad un grupo genético muy diverso, con diferentes opciones de tratamiento especifico. Pero además de permitir la reclasificación del cáncer, el análisis genómico de esos tumores permitió también descubrir la presencia de ciertas mutaciones, como las EGFR y ALK, que ayudan a usar medicamentos muy específicos contra esos tipos de cáncer. Los investigadores concluyen que el análisis genómico del cáncer de pulmón debe ser un arma fundamental en el tratamiento de la enfermedad.

Pero el problema, y punto central de esta columna, es que en un estudio, publicado el 15 de abril en la revista Translational Medicine, se pone en seria duda el abordaje que se ha estado siguiendo hasta ahora para estudiar la genética del cáncer y guiar la medicina de precisión o personalizada: la de realizar análisis genómicos solamente en el tumor.

Lo que los investigadores de la Universidad Johns Hopkins dicen en su estudio es que limitar el análisis solo al estudio del genoma del tumor maligno puede llevar a gruesos errores de apreciación que pueden hacer que los oncólogos escojan tratamientos innecesarios, o incluso tóxicos.

Lo que ellos proponen es que el análisis genómico del tumor debe ser siempre comparado con el análisis genómico de un tejido sano, no canceroso, del mismo paciente.

En otras palabras, dicen los científicos, que si solo se hace el análisis genómico del cáncer, esto nos brinda solamente la mitad de la historia, y que al no compararlo con la de un tejido normal del mismo paciente, se pierde la otra mitad. Es tan importante esta comparación dicen, que si no se hace, uno de cada dos pacientes podría recibir un tratamiento equivocado.

Su estudio consistió en analizar el genoma de 815 pacientes que sufrían de 15 diferentes tipos de cáncer. Al hacer el estudio genético solo de los tumores, ellos descubrieron 382 mutaciones consideradas como “candidatos de importancia” para explicar el cáncer.

Pero cuando hicieron el análisis del genoma de células sanas de los mismos pacientes, ellos descubrieron que 241 de esas 382 mutaciones (63%) eran parte normal de los cromosomas sanos, es decir no eran mutaciones consideradas “candidatas” de causar cáncer.

Para decirlo en palabras más sencillas, cuando se analiza solo el genoma del tumor, se encuentran mutaciones que no tienen ninguna importancia y no causan la enfermedad, es decir son falso positivos. Es como cuando el mamograma dice que hay una alteración en el seno que luego de un estudio de biopsia resulta que no es un cáncer.

Debido a que un paciente puede tener varias de esas mutaciones, el análisis estadístico de los datos revelaron que si se toman decisiones de tratamiento basados solo en el análisis genómico del tumor, uno de cada dos pacientes podría recibir una medicina equivocada, la que no solo podría ser ineficiente y cara, sino también podría ocasionar efectos secundarios innecesarios en esos pacientes.

El asunto es muy serio, porque de ser validado, el estudio indicaría que todo lo que se está haciendo hasta ahora en términos de análisis genómico de los tumores es incompleto y pone en duda por ejemplo, estudios como el que citamos más arriba acerca de las variedades y mutaciones del cáncer del pulmón.

Algunas compañías que ya ofrecen servicios especializados basados en estudios genéticos exclusivamente de los tumores, han expresado su desacuerdo con el mencionado estudio. La compañía Foundation Medicine por ejemplo dice que ellos tienen un método patentado, basado en un algoritmo de más de 35.000 genomas estudiados en diferentes tipos de tumores y piensan que no es necesaria la comparación del genoma del tumor y de un tejido sano en el mismo paciente.

Esta situación va a traer cola porque indicaría que emocionados con lo que se ha estado descubriendo, es posible que los científicos hayamos estado “sobrevendiéndole” al público la idea de que la medicina de precisión o personalizada ya está cerca. Lo cierto es que al no saber ni siquiera si el análisis genómico debe estar limitado al tumor o si este debe compararse con el de células sanas, estamos lejos todavía de tener una medicina personalizada o de precisión contra el cáncer.

En otras palabras, para tener medicina de precisión, se necesita una genómica de precisión, y lamentablemente todavía estamos muy lejos de ella.