Un estudio norteamericano, publicado la semana pasada, revela que 67% de los casos de cáncer de próstata diagnosticados en ese país no necesitarían tratamiento y solo podrían ser observados regularmente.

Lo remarcable de esa investigación es que es la primera vez que se cuantifica la proporción de hombres que no necesitaría tratamiento de su cáncer prostático en un estudio poblacional, el cual brinda mayor garantía de certeza en el resultado. Hasta ahora, previos estudios se habían hecho en hospitales especializados, a los que los hombres acudían ya con molestias de su próstata. Es obvio que no es lo mismo estudiar a hombres de la comunidad, que viven sus vidas diarias normales que estudiar a hombres que van al hospital, ya con problemas de la próstata.

Es por eso que hay que tener cautela con los desesperados llamados que hacen los médicos de centros especializados de cáncer que al atender a casi todos hombres con cáncer avanzado de la próstata, piensan que lo mismo sucede en la comunidad. Es como si una persona que trabaja en una agencia de modelos, creyera que todas las mujeres del país son bonitas. Al hospital especializado de cáncer van todos los casos avanzados, del mismo modo que a una agencia de modelaje van generalmente las chicas mas bonitas.

El cáncer de próstata es una enfermedad muy especial porque, desde el punto de vista de su pronóstico, no todos los casos son iguales. La gran mayoría son de bajo peligro e indolentes, es decir pueden convivir con el hombre por muchos años sin causarle problemas. Una minoría sin embargo, son cánceres muy agresivos y que rápidamente invaden los tejidos cercanos a la próstata y se diseminan a órganos distantes como los huesos, los pulmones y el cerebro.

Lamentablemente, la ciencia no puede distinguir entre uno y otro y apenas se encuentra un cáncer de próstata, se asusta el paciente, se asusta la familia y el médico procede inmediatamente a operar o irradiar al anonadado varón.

Sabiendo como hemos dicho que la gran mayoría de cánceres de la próstata son de bajo riesgo y no le hubieran hecho ningún daño al hombre, en la actualidad se tiene el triste caso de que 75% de los hombres operados o irradiados terminan usando pañales por no poder controlar la micción y con su vida sexual arruinada por la disfunción eréctil que se desarrolla. Y todo porque no existe un método confiable de saber quienes deben ser operados o irradiados de su cáncer y quienes simplemente observados.

Y ese fue precisamente el objetivo del estudio que comentamos hoy día, tratar de distinguir que hombres deben ser observados y que hombres deben ser tratados.

El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de los EEUU tiene la Red Nacional de Investigación en Detección Temprana (EDRN), compuesta por decenas de hospitales y centros de investigación que permiten que sus datos sean analizados por el EDRN. El estudio de miles de casos de diferentes organizaciones le dan mas peso a las conclusiones, en un ejemplo científico de que la unión hace la fuerza…

Parte de ese EDRN es el Centro de biomarcadores para el riesgo de cáncer de próstata de San Antonio (SABOR), el cual publicó la investigación que estamos comentando hoy y que consistió en estudiar a un grupo de 3.828 hombres de la comunidad entre el 2000 y el 2012, y de los cuales, 320 desarrollaron cáncer de la próstata.

Tomando en cuenta algunos detalles específicos de las biopsias, del tamaño de la próstata y del nivel de PSA en la sangre, el grupo SABOR determinó que 67% de casos de cáncer de la próstata cumplían criterios para ser solamente observados y no ser operados o irradiados. Solo dos de los 320 hombres con cáncer murió de su enfermedad durante el tiempo de estudio, uno no era candidato para la observación por lo que fue inmediatamente operado. El otro hombre si fue candidato a observación, pero la rechazó y escogió operarse, a pesar lo cual murió con cáncer avanzado tiempo después.

En este punto es muy importante reconocer que sin duda alguna, la palabra cáncer tiene un peso emocional extraordinario y que cuando a un hombre le dicen que tienen cáncer de la próstata, ese hombre solo escucha la palabra cáncer y quiere librarse a toda costa de la enfermedad.

De ahí la importancia del estudio publicado y la razón de este artículo, la cual es que tan importante como tener a un hombre bien informado, es que su médico esté también bien informado, para que sepa aconsejarlo, le evite un tratamiento innecesario y le diga que solo debe ser observado.

En Estados Unidos, solo el 11% de los hombres escogió la observación de su cáncer de próstata entre el 2000 y el 2007. Ese porcentaje aumentó al 35% entre el 2007 y el 2012.

Este es el tercer articulo sobre cáncer de próstata que hemos publicado en los últimos seis años. En el primero, en el 2009, dijimos que las grandes organizaciones de salud de los Estados Unidos ya habían dejado de aconsejar el chequeo de la próstata de tipo “obligatorio” o compulsivo. En ese sentido, dijimos que la Sociedad Americana del Cáncer, el Instituto Nacional del Cáncer y otras estaban en contra de las “campañas masivas” de detección del cáncer de la próstata, y que en vez de eso, aconsejaban que el médico le explique a cada hombre las ventajas y desventajas del chequeo de la próstata, para que entre ambos decidan si el chequeo debe hacerse o no.

En el segundo articulo, en el 2012, reportamos que después de una larga espera, el Grupo de Trabajo de Medicina Preventiva de los Estados Unidos, había concluido lo mismo, es decir que el chequeo del cáncer de la próstata no debía ser obligatorio y compulsivo, sino que debería ser hecho de acuerdo al riesgo del varón.

Corolario

El chequeo masivo de la próstata que auspician ciertas organizaciones de control del cáncer no debe continuar. Es decir esos llamados que se hacen para que “todos los hombres mayores de 50 años” pasen por el chequeo no deben hacerse. El chequeo es un asunto personalizado entre el médico y el hombre mayor de 50 años.

Si el hombre decide hacerse su chequeo y se le encuentra que tiene cáncer, es triste decirlo pero en pleno año 2015, la ciencia no tiene la manera de distinguir con certeza si el cáncer que le han encontrado es del tipo “bueno”, que vivirá con el por muchos años, o del tipo “malo”, que lo matará en poco tiempo.

Sin embargo, basados en ciertos datos de la biopsia prostática, del tamaño de la próstata y del nivel de PSA en la sangre, puede llegarse a una estimación aproximada del tipo de cáncer que afecta a un hombre y si este necesita tratamiento o solo debe ser observado.

Si bien es cierto que el Grupo de Trabajo de Medicina Preventiva de Estados Unidos es drástico y no recomienda el chequeo del cáncer de la próstata para nadie, estas son las recomendaciones de chequeo del cáncer de la próstata que hace la Sociedad Americana del Cáncer:

Después de una explicación de los riesgos y beneficios del chequeo, los hombres de riesgo normal deben empezar a los 50 años; los hombres de raza negra o que tengan padre o hermanos que hayan tenido cáncer de la próstata antes de los 65 años deben empezar el chequeo a los 45 años; y los hombres con padre o hermanos que hayan tenido cáncer muy jóvenes, son de muy alto riesgo y deben considerar hacerse el chequeo empezando a los 40 años.

Por los datos que se tienen, parece que el cáncer de la próstata da muestras de su agresividad desde el inicio, por lo que si un hombre tiene un chequeo inicial normal de la próstata, no es necesario que se lo haga todos los años. Al respecto, la Sociedad Americana del Cáncer recomienda que si el nivel inicial de PSA es menor de 2.5 nanogramos, el chequeo se haga cada dos años. Y por último, la edad límite para hacerse el chequeo es de 75 años, de tal modo que seguir haciendo chequeos a hombres mayores de esa edad, no es una buena práctica médica.

Recuerde estimado lector, no todo cáncer de la próstata necesita ser tratado inmediatamente, busque siempre una segunda o una tercera opinión.