En esta época en que las comunicaciones son tan rápidas y fluyen tan libremente,  los delitos referentes a ellas, entre ellas el plagio y la fabricación de noticias, se han multiplicado.

Dos recientes acontecimientos relacionados a ese tema me mueven a escribir esta columna. El primero se dio hace un par de semanas cuando un paciente llegó al Preventorio del Cáncer en Washington DC a hacerme una consulta sobre su recientemente diagnosticado cáncer de la próstata. Después de analizar su caso y recomendarle la cirugía como la mejor opción para tratar su enfermedad, opinión que coincidía con la proporcionada por su médico, el paciente saca una publicación de su folder, la extiende sobre la mesa y me pregunta si eran ciertas las afirmaciones que yo había hecho en ese artículo.

El titulo del artículo, escrito en chillonas letras mayúsculas, mas que decía, gritaba: Dr. Elmer Huerta: no mas chequeo por cáncer de la próstata. La próstata es intocable, su agrandamiento es por la edad y es normal. ¡Nunca se deje operar de la próstata! En el artículo, se plagian párrafos completos de algunos de mis artículos y se mezclan con las fantasías del ocioso que escribió tanto disparate. Algunos sinsentidos son por ejemplo que los hombres que se hacen un chequeo son sádicos, que las biopsias de la próstata hace “perforaciones” que causan “impotencia” y el plagiador concluye diciendo que “es mejor morir en paz que morir atormentado”.

Al decirle que yo nunca había hecho semejantes afirmaciones, y que la prueba de eso era que acababa de recomendarle precisamente una cirugía para su cáncer de próstata, el paciente me dijo que le iba a escribir a su familiar en Lima para pedirle que deje de circular tan mal intencionado artículo.

El segundo episodio sucedió la semana pasada durante mi visita a Lima, me llega un mensaje de Twitter en el que me hacen la siguiente pregunta: “@drhuerta ¿qué hay de cierto en estas declaraciones que le atribuyen a usted?. Mi padre va a ser operado de la próstata”. El mensaje incluye un enlace a una página del Facebook en la que se puede leer el mismo artículo que mi paciente había llevado al Preventorio.

Creo que es momento de aclarar este asunto, me pregunto cuantos hombres están leyendo ese terrible artículo y están de repente negándose un tratamiento que les puede salvar la vida.

En esta serie de artículos para El Comercio, hemos escrito tres veces sobre cáncer de próstata. El primero, titulado “no se haga un chequeo de la próstata sin leer antes este post”,  fue el 24 de agosto del 2009, y en el comentábamos un artículo editorial publicado el 1 de julio de ese año y en el que se cuestionaba el uso de los chequeos masivos del cáncer de la próstata en grandes poblaciones de hombres. La razón de ese cuestionamiento era que se había descubierto que la mayoría de los canceres encontrados en esas campañas eran de bajo riesgo y los hombres estaban quedando con serios efectos secundarios luego recibir un tratamiento innecesario. La recomendación era hacerse el chequeo pero con una previa explicación personalizada de los pro y los contra por parte del doctor. En este artículo, contaba mi propia experiencia de haberme hecho ya el chequeo, que lo iba a pensar de hacerlo nuevamente (me lo he hecho ya cuatro veces y siempre esta normal), pero eso si, decía que si me encontraban un cáncer, iba a pelear con “uñas y con dientes” para no dejarme tratar si no había necesidad.

El segundo artículo, titulado “adiós al chequeo del cáncer de la próstata” se publicó el 21 de mayo del 2012 y en el reportamos que después de una larga espera, el Grupo de Trabajo de Medicina Preventiva de los Estados Unidos había concluido que desalentaba el chequeo obligatorio del cáncer de la próstata en los hombres mayores de 50 años y que solo la recomendaba luego de que el medico y el paciente se hayan sentado a discutir los pro y los contra de tal decisión. La razón, nuevamente era que, debido a que la mayoría de los casos de cáncer de la próstata eran indolentes y de bajo riesgo, debía evitarse tanto el sobre diagnóstico como el sobre tratamiento. Parte de este articulo es el que se ha usado en el mal intencionado artículo que circula por el Internet, por lo que para que no queden dudas, trascribo textualmente la recomendación que hicimos entonces: “Para concluir, y ahora si es oficial, si usted tiene 50 años o mas, no se haga el chequeo del cáncer de la próstata sin antes leer este post y el anterior

Como se puede leer, nunca dijimos que el hombre no debía hacerse su chequeo del cáncer de la próstata, sino que lo haga bien informado.

El tercer artículo de la serie bajo el título “mayoría de canceres de la próstata no necesitarían tratamiento” fue publicado el 7 de setiembre de este año y en el reportábamos los resultados de un estudio en el que se demostraba que 67% de los casos de cáncer de la próstata diagnosticados en EEUU no necesitarían tratamiento alguno por ser indolentes y de bajo riesgo.

Recomendaciones finales

Con esta moda de recientes plagios en el Perú, y a riesgo de plagiarme a mi mismo, copio exactamente las recomendaciones que hicimos en nuestro ultimo artículo, recomendaciones que las sigo personalmente y las recomiendo a mis pacientes:

El chequeo masivo de la próstata que auspician ciertas organizaciones de control del cáncer no debe continuar. Es decir esos llamados que se hacen por los medios de comunicación para que “todos los hombres mayores de 50 años” pasen por el chequeo no deben hacerse. El chequeo del cáncer de la próstata es un asunto personalizado entre el médico y el hombre mayor de 50 años.

Si el hombre decide hacerse su chequeo y se le encuentra que tiene cáncer, es triste decirlo pero en pleno año 2015, la ciencia no tiene la manera de distinguir con certeza si el cáncer que le han encontrado es del tipo “bueno” o indolente, con el cual vivirá por muchos años, o del tipo “malo” o agresivo, que lo matará en poco tiempo.

Sin embargo, basados en ciertos datos de la biopsia prostática, del tamaño de la próstata y del nivel de PSA en la sangre, puede llegarse a una estimación aproximada de la agresividad del cáncer que afecta al hombre, con lo que se decidirá si solo debe ser observado sin recibir tratamiento o si debe ser operado, irradiado o recibir otro tipo de tratamiento. La cirugía puede salvarle la vida al hombre con el diagnostico correcto.

Si bien es cierto (como lo mencionamos en el segundo artículo de la serie) que el Grupo de Trabajo de Medicina Preventiva de Estados Unidos es drástico y ha dejado de recomendar el chequeo del cáncer de la próstata, yo sigo las recomendaciones de chequeo del cáncer de la próstata que hace la Sociedad Americana del Cáncer:

En primer lugar y después de una explicación de los riesgos y beneficios del chequeo, los hombres de riesgo normal deben empezar a los 50 años; los hombres de raza negra o que tengan padre o hermanos que hayan sufrido cáncer de la próstata antes de los 65 años deben empezar el chequeo a los 45 años; y los hombres de muy alto riesgo, o sea aquellos con padre o hermanos que sufrieron cáncer muy jóvenes, deben considerar hacerse el chequeo empezando a los 40 años.

En segundo lugar, y de acuerdo a los datos que se tienen, parece que el cáncer de la próstata da muestras de su agresividad desde el inicio, por lo que si un hombre tiene un chequeo inicial normal de la próstata, no es necesario que se lo haga todos los años. Al respecto, la Sociedad Americana del Cáncer recomienda que si el nivel inicial de PSA es menor de 2.5 nanogramos, el chequeo se haga cada dos años. Y por último, la edad límite para hacerse el chequeo es de 75 años, de tal modo que seguir haciendo chequeos a hombres mayores de esa edad, no es una buena práctica médica.

Ojala que nuestra posición con respecto al cáncer de la próstata haya quedado clara, es decir que el chequeo de la próstata es todavía necesaria pero que antes de hacerlo es importante estar bien informado de los pro y los contra, que la biopsia de la próstata es fundamental para establecer el diagnostico de cáncer y si esta indicada, debe siempre hacerse y por ultimo y por último, que la cirugía es muy importante y puede salvar la vida del paciente.

Si recibe alguna vez ese mal intencionado artículo que circula en el Internet y que contiene supuestas afirmaciones atribuidas a mi persona, devuélvalo al remitente, aclarándole que todo lo que se dice allí es mentira.