Un dicho muy popular de las abuelas dice que “los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda siempre estarán”. Tan certera afirmación tiene asidero en el reciente caso de una pareja de esposos vietnamitas, quienes, a insistencia de la familia –que había notado que uno de los mellizos de dos años de edad tenía cabello grueso y rizado y el otro cabello muy fino y lacio- decidió hacerles la prueba de ADN a los niños. El resultado fue que el esposo de la mujer era padre de uno solo de los mellizos, el otro, al tener un ADN diferente, no era su hijo. ¿Cómo se explica esto?

Mellizos o gemelos fraternos versus gemelos idénticos

Recordemos que los gemelos idénticos son derivados de un solo óvulo y de un solo espermatozoide, los cuales forman un solo huevo, el que al dividirse en dos células iguales, origina dos seres humanos idénticos, siempre del mismo sexo. Son como dice la gente “como dos gotas de agua”.

Por su parte, los mellizos o gemelos fraternos son derivados de dos óvulos y dos espermatozoides diferentes, los cuales obviamente originan dos huevos diferentes. Al derivarse de dos huevos, el parecido entre estos mellizos es el mismo que entre dos hermanos comunes y corrientes, por lo que pueden o no ser del mismo sexo.

La superfecundación heteropaternal

Ese difícil nombrecito es el que explica el caso de la pareja vietnamita. Veamos que significa.

En condiciones normales, la mujer elimina un solo óvulo al mes siendo esta célula muy delicada pues solo vive de 12 a 48 horas. Eso significa que si en ese corto periodo de tiempo no encuentra a un espermatozoide el óvulo muere y la mujer no puede quedar embarazada. Pero en el 5 % de las ovulaciones, la mujer puede eliminar dos óvulos diferentes en el mismo ciclo, los cuales pueden ser (aunque no necesariamente) liberados el mismo día.

Por otro lado, el espermatozoide es una célula más resistente pues puede vivir de 3 a 7 días dentro del aparato reproductor femenino. Durante todo ese tiempo, millones de espermatozoides están pacientemente esperando que llegue un óvulo para fecundarlo.

Ahora imaginemos la siguiente situación. Una mujer tiene dos compañeros sexuales y tiene relaciones sexuales, con uno el lunes y con el otro el martes o miércoles. Eso significa que los espermatozoides de ambos hombres están por algunos días dentro de su aparato genital.

Ahora bien, si la mujer elimina dos óvulos el jueves –o de repente uno en cada relación sexual, pues se ha comprobado que la mujer puede ovular durante el orgasmo- los espermatozoides de ambos hombres pueden entonces fecundar a cada uno de esos óvulos y producir dos huevos y dos bebes diferentes. Estos bebes serán entonces mellizos o gemelos fraternos, los cuales serán solo medio hermanos pues tienen una misma madre, pero padres diferentes.

El fenómeno en el que dos óvulos son fecundados por espermatozoides diferentes se llama superfecundación, y el hecho de que los espermatozoides fecundantes sean de hombres diferentes se llama heteropaternal (hetero significa diferente). De ahí el nombre superfecundación heteropaternal para referirse a este raro hecho reproductivo.

La literatura médica asegura que la superfecundación heteropaternal es rara, pero muchos especialistas indican que es mas frecuente de lo que se cree, lo que pasa es que los papás de mellizos nunca dudan de su paternidad y por lo tanto no hay necesidad de hacer ninguna investigación.

Justamente en mayo del 2015 se presentó un caso similar en Nueva Jersey cuando una mujer, identificada como T.M. denunció al Sr. A.S. por no estarle pasando la pensión de sus mellizas, que ella afirmaba habían sido concebidos por él. Durante el juicio, la mujer confesó bajo juramento que una semana antes de haber tenido relaciones sexuales con A.S., había tenido relaciones sexuales con otro hombre. La prueba de ADN reveló que A.S. era padre de una sola de las mellizas, la otra no era su hija y por lo tanto solo tuvo que pasar la pensión por una de ellas.

Durante el juicio, el experto en identificación genética Karl-Hans Wurzinger testificó que uno de cada 13.000 casos de disputas de paternidad de mellizos termina en un caso de superfecundación heteropaternal. Por su parte, un estudio publicado en 1992 en el “Acta Geneticae Medicae et Gemellologiae” por investigadores de Baltimore encontró una cifra mucho mas elevada. Ellos encontraron que el 2,4 % de los juicios por paternidad en casos de mellizos, dio como resultado un caso de superfecundación heteropaternal.

Sin duda que estos casos, que el New York Times llama “enredados casos de amor y biología” refuerzan el viejo dicho de las abuelas de que “los hijos de mis hijas, mis nietos serán; los hijos de mis hijos, en duda siempre estarán”.