Existe una mortal y silenciosa epidemia de drogadicción a la que la opinión pública norteamericana está recién despertando con horror. La reciente confirmación de que el artista Prince es una de sus victimas, ha puesto nuevamente el tema en la discusión. La epidemia afecta a personas de toda edad, e increíblemente, ha sido originada en gran parte por millones de recetas médicas expedidas por miles de doctores. Es la epidemia de adicción a los populares analgésicos opiáceos que son vendidos en todo el mundo, incluido el Perú.

El opio y los opiáceos

El opio (del latín opium que significa jugo) es el látex lechoso que segrega la cápsula de una milenaria planta llamada adormidera. Ese látex contiene una serie de productos naturales denominados opiáceos, siendo los principales, la morfina y la codeína. Tanto el opio en su forma bruta, como los opiáceos naturales, han sido usados desde tiempos inmemoriales como los más potentes medicamentos contra el dolor. A comienzos del siglo pasado se fabricaron derivados de los opiáceos, entre ellos la heroína, la oxicodona, la metadona y el fentanilo.

Al igual que mi madre, para quien fue una bendición, es probable que algún familiar o amigo con cáncer terminal haya recibido morfina para aliviar el severo dolor de la enfermedad y es probable también que usted amable lector haya tomado alguno de esos analgésicos, entre ellos la oxicodona o codeína. El asunto es que, además de su extraordinario poder analgésico, los derivados naturales y sintéticos del opio tienen un enorme poder adictivo, adicción que originándose en los Estados Unidos, esta llegando al Perú y otros países latinoamericanos.

Efecto de los opiáceos

Además del efecto analgésico, los opiáceos causan una marcada euforia, además de ansiedad, mareos, nauseas, vómitos, sudoración profusa, estreñimiento y fatiga. A dosis altas, los opiáceos tienen un gravísimo efecto secundario: deprimen el centro respiratorio en el cerebro y pueden ocasionar la muerte por un paro respiratorio, siendo probable que esa haya sido la causa de muerte del cantante Prince. Son tan adictivas que al dejar de consumirse, causan un severo síndrome de abstinencia, el cual esta caracterizado por severos ataques de nauseas, vómitos, ataques de pánico, dolor muscular severo, insomnio y fiebre alta.

La epidemia de adictos a los opiáceos

Se calcula que el año 2012, los médicos norteamericanos expidieron 259 millones de recetas de analgésicos opiáceos y que en el 2013, existían dos millones de personas mayores de 12 años adictas a esas medicinas, en el 2014, mas de 28,000 personas murieron por una sobredosis por heroína o analgésicos opiáceos. Si bien es cierto que muchas personas inician su adicción usando la heroína que consiguen en el mercado negro de las drogas, una de cada dos mujeres y uno de cada tres varones empezó su adicción a la heroína con la receta médica de un analgésico como codeína u oxicodona.

Como manejar el dolor para no caer en la adicción

El dolor es un complejo fenómeno que tiene dos componentes: el físico y el emocional. El dolor físico esta determinado por la estimulación de los nervios que inervan la zona adolorida. El dolor emocional se siente en el cerebro y es diferente de persona a persona, definiendo lo que se llama sensibilidad o umbral del dolor.  Ante la presencia de un dolor, el médico debe determinar el tipo, intensidad, frecuencia, y aconsejará el medicamento más adecuado. Si el dolor es leve a moderado, lo usual es que se empiece con aspirina o un anti inflamatorio no esteroidal (AINES), como el ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco, etc.

Si el médico receta un analgésico de tipo opiáceo, entre los que están codeína, fentanilo, hidrocodona, hidromorfona, meperidina, morfina, oxicodona y tramadol , es preciso saber que esos medicamentos, por mas beneficiosos que sean, tienen el potencial de causar dependencia y ser altamente adictivos, por lo que deben ser usados por cortos periodos de tiempo. Dependencia significa que se necesitan dosis mas altas para lograr el mismo efecto y adicción significa cambiar las rutinas y hacer lo que sea (incluyendo acciones ilegales) para conseguir el medicamento.

Estos son algunos signos de alarma para conocer si se está desarrollando dependencia al medicamento.

  • Pensar mas de lo debido en la medicina.
  • Tomar mayor cantidad de medicina porque se siente que lo que se toma no es suficiente. Esto significa que el cuerpo “se esta acostumbrando”.
  • Visitar otros doctores o llamar a médicos amigos para que, con alguna excusa, le receten la medicina.
  • Empezar a buscar la medicina en otros sitios. Por ejemplo, robar medicina del botiquín de la casa de un amigo o amiga, comprar la medicina en el Internet, falsificar una receta medica o comprar la medicina en el mercado negro.
  • Darse cuenta que lo que debió ser un tratamiento temporal de alivio del dolor, se ha convertido en un tratamiento permanente.
  • Sentirse ofendido si alguien le hace notar que podría estar abusando de la medicina. La típica excusa es “tu no sabes lo que es tener dolor” o “sin mi medicina, no puedo funcionar”.
  • Darse cuenta -o alguien lo hace notar- que se están descuidando el aspecto personal, lenguaje, horas de sueño o forma de alimentarse.

Sin duda que el uso de medicamentos opiáceos en un paciente con grave dolor es una necesidad absoluta. Lo que debe evitarse es que debido a un uso innecesario y sin control, personas inocentes desarrollen una grave adicción. La adicción a los medicamentos opiáceos se esta convirtiendo en un serio problema de salud pública, y es necesaria la colaboración de toda la sociedad para impedir este serio problema.