La reciente victoria de Donald Trump ha sido una sorpresa para tirios y troyanos. El mensaje populista del ahora presidente electo estuvo basado en una simple frase: “volvamos a hacer de Estados Unidos, un país grande”.  Sin duda, ese mensaje resonó poderosamente en la mente de millones de norteamericanos de las clases trabajadoras que creyeron en él, y desestimando su lenguaje vulgar, misógino, sexista, anti inmigrante y antimusulmán, le dieron sus votos y lo eligieron presidente. Las estadísticas poselección revelan que el gran sector que votó para Trump fue el de los hombres blancos de edad mediana y residentes de las áreas mas económicamente golpeadas por las últimas recesiones económicas. En este artículo comentaremos una de las posibles causas por la que tantos hombres  blancos, de edad mediana, sin educación universitaria y con trabajos precarios, votaron por Donald Trump. El artículo relaciona la política laboral de un país con la salud pública.

En una fascinante investigación que explora la intersección entre salud pública, economía y sociología, el premio Nobel 2015 de economía Angus Deaton y su esposa Anne Case, ambos economistas de la Universidad de Princeton, publicaron en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences de noviembre del 2015, un articulo titulado “Aumento de morbilidad y mortalidad, en la edad media de la vida, de hombres blancos en el siglo XXI”

Deaton y Case reportaron que desde 1999, la tasa de mortalidad de hombres blancos entre 45 y 54 años que no terminaron la escuela secundaria (es decir la gran clase trabajadora en los EEUU) aumentó en 22%, siendo éste el único grupo etario que estuvo muriendo mas que cualquier otro. Los demás grupos de hombres de la misma edad, incluyendo negros, hispanos y blancos con carrera universitaria, al revés, estuvieron viviendo mas tiempo. Dijeron los autores que en la historia mundial reciente, solo la epidemia del SIDA y la muerte de hombres rusos por alcoholismo después de la caída de la cortina de hierro son comparables a este fenómeno de enfermedad y muerte masiva de un grupo humano.

Posibles razones

Como buenos economistas, los doctores Deaton y Case ensayaron explicaciones que tienen que ver con su especialidad. Dijeron que la principal explicación para ese fenómeno es la dramática disminución del poder adquisitivo y laboral de ese grupo de hombres, situación que los ha llevado al alcoholismo, el abuso de drogas, la obesidad y el suicidio.

Entre las razones que explican la pérdida del poder adquisitivo están la automatización de la industria, en la que trabajos de tipo repetitivo como los que hacían ellos y sus padres en las grandes fábricas han desaparecido. También se cita el fenómeno empresarial conocido como “offshore”, en el que las grandes compañías norteamericanas trasladan la mano de obra a otros países del mundo con el objeto de abaratar costos. Ambas situaciones han hecho que los sueldos disminuyan y el porcentaje de obreros en EEUU haya bajado de 28% en 1970 a 17% en el 2010.

También citaron la pérdida de poder laboral de ese sector de la población. Al respecto, el derecho de sindicalización ha casi desaparecido en las grandes industrias norteamericanas, lo que ha dejado a los trabajadores indefensos ante el poder del directorio de las grandes empresas. Al mismo tiempo, la doctrina de favorecer las ganancias de los accionistas en desmedro del trabajador, que empezó a principios de los años 80, ha disminuido los salarios y ha creado los contratos temporales de trabajo  y la eliminación de programas de capacitación profesional, tan necesarios para que el trabajador pueda escalar posiciones en su centro laboral.

En opinión de los expertos, este estudio puso en blanco y negro la desaparición de la gran clase trabajadora de los Estados Unidos, aquella que hizo posible las grandes construcciones norteamericanas, el desarrollo de las grandes plantas automotrices y que hizo el milagro (y provocó la envidia mundial) de que un trabajador manual sin mayor educación tenga un alto poder adquisitivo y sea miembro de una sólida clase media.

Sin duda que el aspecto mas chocante del estudio de los doctores Deaton y Case es que al morir de alcoholismo, drogadicción y suicidio, esa antigua poderosa clase trabajadora norteamericana se esta auto eliminando.

En una premonitoria columna de opinión publicada en el Washington Post el 4 de noviembre de 2015, el politólogo norteamericano Harold Meyerson dijo que ese hecho explicaba porque en esos días Donald Trump lideraba las encuestas por las primarias republicanas. Dijo Meyerson que los principales simpatizantes de Trump eran blancos de clase trabajadora que adoraban su discurso de rechazo a los tratados de comercio (como el TPP), a los inmigrantes (porque dicen que les quitan los trabajos), y a su propuesta de mantener los seguros médicos del gobierno, Medicare y Medicaid, porque es lo único que tienen para proteger su salud.

Ambas situaciones, el estudio de Deaton y Case y la inexplicable ventaja de Trump, decía Meyerson, no eran mas que signos de la sensación de abandono y traición que sentía la gran clase trabajadora de hombres blancos norteamericanos, la que había sido la mas económicamente segura del mundo desde los cincuentas hasta los setentas.

Fíjese estimado lector la extraordinaria importancia que tiene la política laboral de una nación, un asunto al que nuestros gobernantes deben prestar extrema atención. No solo puede repercutir negativamente en la salud pública de los trabajadores, sino en la chocante elección de líderes populistas, a quienes les perdonan cualquier tipo de imperfección, con tal de que los saque del hoyo del abandono, la indiferencia y la pobreza.