Un importante estudio, publicado la semana pasada en la revista Lancet y dado a conocer en la Reunión Anual de la Asociación de Alzheimer en Londres, rompe el paradigma de que hay muy poco que se puede hacer para prevenir las demencias, y postula que el 35% de los casos que afectan al ser humano podrían prevenirse si se prestara atención a nueve factores que contribuyen a su riesgo. Lo interesante de este abordaje es que las medidas preventivas incluyen intervenciones que pueden iniciarse desde los primeros años de vida.

Recordemos que demencia se define como la alteración en las funciones intelectuales superiores del ser humano, las que incluyen juicio, raciocinio, memoria reciente y orientación en las esferas de tiempo (saber en que momento se vive), persona (reconocerse a si mismo y a los que lo rodean) y espacio (saber en que lugar se encuentra).

Las demencias tienen varias causas, calculándose que 60 a 75% ocurren por la enfermedad de Alzheimer. Otras son las demencias vasculares (micro infartos cerebrales que van destruyendo poco a poco el tejido cerebral) o por graves deficiencias de vitamina B12 o hipotiroidismo, entre otros. Los casos se presentan por igual en hombres y mujeres generalmente después de los 65 años.

El estudio, de 24 expertos liderados por el Dr. Gill Livingston del University College de Londres, consistió en analizar los datos publicados hasta el momento sobre la relación entre estilo de vida y demencia y desarrollar un modelo matemático que les otorgue un peso estadístico determinado. Al final, concluyen que nueve estilos de vida, contribuyen con el 35% de los casos de demencia. En otras palabras, si cuidáramos esos nueve estilos de vida, podríamos prevenir el 35% de casos de demencia en el transcurso de la vida. Veámoslos uno por uno.

Perdida de la audición en la mitad de la vida. Sorpresivamente, este riesgo contribuye con el 9% de los casos y se piensa que es porque la persona que no oye bien se aísla, se deprime y deja de estimular su cerebro.

No haber completado la educación secundaria. Este riesgo contribuye con el 8% de los casos y se explicaría por la relativa ausencia de actividades intelectuales relacionadas a una educación superior y vida profesional. Obviamente, si una persona, a pesar de no haber tenido una educación formal, cultiva su intelecto a través de la lectura o el estudio, podrá contrarrestar este riesgo.

Fumar cigarrillos. Este riesgo contribuye con el 5% de los casos y se explica porque el cigarrillo esta directamente relacionado a las enfermedades cardiovasculares, especialmente al desarrollo de micro derrames cerebrales que destruyen la sustancia gris cerebral.

No buscar tratamiento temprano de la depresión. Este riesgo contribuye con el 4% de los casos y se explica porque la depresión contribuye al aislamiento social y a la práctica de hábitos no saludables.

Inactividad física. Este riesgo contribuye con el 3% de los casos y esta ligado a la relativa ausencia del beneficio que brinda el ejercicio a la circulación cerebral. También a la obesidad y los problemas que esta ocasiona en el desarrollo de enfermedades crónicas como derrames cerebrales y diabetes.

Aislamiento social. Este riesgo contribuye con el 2% de los casos y se explica por la ausencia del estímulo cerebral que proporciona la interacción con otros seres humanos y las oportunidades intelectuales de una vida social plena.

Hipertensión arterial. Este riesgo contribuye con el 2% de los casos y se explica por el daño que produce la presión alta en los delicados vasos sanguíneos cerebrales, produciendo micro hemorragias que van poco a poco destruyendo la sustancia gris cerebral y son causa de la demencia vascular.

Obesidad. Este riesgo contribuye con el 1% de los casos y ocurre por el desarrollo de enfermedades crónicas asociadas al exceso de peso.

Diabetes de tipo 2. Este riesgo contribuye con el 1% de los casos y es mucho mayor cuando la diabetes no esta adecuadamente controlada. Se explica por el daño que se produce en las arterias cerebrales por el azúcar elevado en la sangre.

Corolario

Estoy seguro amable lector que ya habrá notado que la mayoría de los factores de riesgo mencionados contribuyen también a la prevención de las enfermedades del corazón. Y ese es el mensaje de los autores del reporte, que la prevención de las demencias solo va a ocurrir cuando se cuide la salud del cerebro y la salud de este órgano va a depender de una adecuada circulación sanguínea. Obviamente una adecuada circulación sanguínea solo ocurrirá cuando la salud cardiovascular sea optima. De tal modo que cuidando el corazón, se cuida también el cerebro.

Empezando con una buena educación en la niñez, adoptando y manteniendo después un estilo de vida saludable, incluyendo el desarrollo de redes sociales y el cuidado de la salud mental, podrán hacer que al llegar a los años mayores, el cerebro sea mas resistente a sufrir los cambios ocasionados por otros factores que en estos momentos son desconocidos.

Si aplicando los conocimientos que tenemos y usando los métodos de detección con que contamos, podemos prevenir 60 a 75% de los cánceres, pensamos que poder prevenir el 35% de las demencias es importante. A pesar de que los porcentajes de esos factores de riesgo puedan parecer individualmente pequeños, es importante darse cuenta del impacto que tiene la suma de ellos para prevenir una afección tan devastadora que afecta en la actualidad a 47 millones de personas, que aumentará a 66 millones en el 2020 y a 115 millones en el 2050.