A pesar de que su impacto sobre la vida de miles o millones de personas es enorme, la salud pública es una disciplina por lo general árida y desprovista de sex appeal para los medios de comunicación. En ese sentido, es mucho mas llamativo resaltar el éxito de un raro tipo de cirugía o un nuevo tratamiento inmunológico del cáncer, que el impacto de una campaña de prevención del tabaquismo o la creación de un sistema de registro del cáncer. Por otro lado, al originar conflictos de interés con industrias afectadas, son épicas las batallas que la salud pública ha tenido con la industria del tabaco, las industrias contaminantes del medio ambiente, o en los últimos años, con la industria de alimentos procesados y bebidas azucaradas. Una de esas cruciales batallas se está librando ahora en el Perú.

En cumplimiento de la Ley 30021 de Alimentación Saludable de Niños y Adolescentes, el Ministerio de Salud (Minsa) publicó el 17 de agosto pasado la Resolución Ministerial 683-2017 MINSA en la que da a conocer el proyecto de Manual de Advertencias Publicitarias para alimentos procesados y bebidas azucaradas que se venden en el Perú. A pesar de haber sido saludada con entusiasmo por diversas organizaciones de salud en el país, incluyendo la Organización Panamericana de la Salud, la industria ha expresado un rechazo muy enérgico al etiquetado y la publicidad de alimentos procesados y bebidas azucaradas.

El manual del Minsa propone que los alimentos procesados y bebidas azucaradas que se vendan en el Perú tengan advertencias prominentemente impresas en la forma de octógonos, en los que se diga si el producto es alto en grasas saturadas, sal o azúcar, o si contiene grasas trans. Un pequeño rectángulo debajo de cada octógono daría la recomendación pertinente diciendo “evitar su consumo excesivo” en el caso de altos niveles de grasas saturadas, sal y azúcar o “evitar su consumo” en caso contenga grasas trans. Claramente, los productos menos saludables serían los que mas octógonos tengan impresos y los mas saludables, aquellos con menos o ningún octógono.

En ese sentido, la semana pasada se realizó en Santiago de Chile el seminario internacional “Hacia un Mundo mas Saludable: Promoviendo Alianzas para la Regulación de Entornos Alimentarios”, en el cual se dieron a conocer las experiencias de Chile y Ecuador que ya hace mas de un año tienen etiquetados de alimentos muy avanzados. Debido a que el recientemente proyecto de manual publicado por el Minsa sigue el ejemplo del sistema empleado en Chile, pensamos que es de vital interés conocer la evaluación que de su programa ha hecho el Ministerio de Salud chileno. Les adelanto que los resultados son muy alentadores.

En un reporte de 94 páginas, el Ministerio de Salud chileno publica su Informe de la Evaluación de Implementación de la Ley sobre Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad que entró en vigor en junio del 2016 y lo divide en seis capítulos, los cuales veremos brevemente.

Fiscalización

Durante el año de vigencia de la ley, el Minsa chileno realizó 3,008 inspecciones de productos y encontró que el 78% había cumplido con las disposiciones de publicidad, y el 85.5% de las escuelas cumplieron las disposiciones en el primer semestre de este año.  Resaltan que a pesar de haber apelado una sanción, las compañías Kelloggs, McDonalds, Pepsico y Nestlé Chile, se han adaptado a las normas dejando de publicitar productos altos en azúcar, grasa o sal y sobre todo, reformulando sus productos.

Convenios para la vigilancia del cumplimiento de la ley

Con el fin de instalar y coordinar la vigilancia del cumplimiento de la ley, el Minsa chileno firmó convenios con el Consejo Nacional de la Televisión, el Servicio Nacional del Consumidor y el Ministerio de Educación.

Acciones de promoción y participación ciudadana

Se desarrollaron estrategias de participación municipal y comunal, diálogos comunitarios, ordenanzas municipales, implementación de 21 escuelas de gestores para funcionarios públicos, foros regionales de salud pública y diálogos escolares saludables.

Percepción y actitudes de la ciudadanía

El 92.4% de los chilenos estuvo de acuerdo con la obligación de etiquetar los alimentos, el 91.3% estuvo de acuerdo en que los productos “altos en” no deben venderse en las escuelas y el 74.5% opinó que esos productos no deberían ser publicitados. Por su parte, el 67.8% de los encuestados dijo que cambió sus hábitos de compra por los sellos octogonales en las etiquetas, eligiendo productos con menos sellos. Según Datum, el 97% de los peruanos esta de acuerdo con que las etiquetas muestren alertas sobre contenido de grasa, azúcar y sal.

Reformulación de los alimentos

La ley hizo que el 65% de los lácteos y el 48% de las cecinas modifiquen la formulación de sus productos y la Federación Chilena de Panaderos ha empezado ya a reducir la cantidad de sal, de 800 miligramos a 400 miligramos por cada 100 gramos de pan.

Impacto internacional

Es motivo de orgullo para los chilenos que su sistema de etiquetado y regulación de la publicidad sea de una u otra forma considerado por países como Perú, Brasil, Ecuador, Argentina, Uruguay, México, Nicaragua, Panamá, Guatemala, El Salvador, Honduras, Israel, Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Corolario

Sabiendo que el problema de la obesidad es mucho mayor en Chile que en Perú (mas de 60% y poco mas de 50% respectivamente), el implementar ahora una ley de etiquetado de alimentos procesados en Perú demostraría un excelente –y no muy común- sentido de previsión. Es todavía muy temprano para evaluar el impacto de la ley chilena sobre sus índices de obesidad, pero sin duda, nuestros vecinos del sur nos llevan una enorme ventaja.