Nuevamente la falta de comunicación adecuada entre médicos y pacientes produjo un desagradable hecho la semana pasada. Una desesperada madre de familia llamó a una radio local para denunciar que a su hijo –un niño de 15 años que había sufrido una fractura de la clavícula- no le habían operado la clavícula y que mas bien, le habían operado el esternón.

En una dramática conversación, la madre contó que su hijo fue llevado a la emergencia del Hospital Arzobispo Loayza el sábado 21 de abril y le dijeron que tenía la clavícula izquierda fracturada y debían operarlo. Relata la madre que la operación fue hecha en la mañana del día jueves 26 y que al terminar la cirugía, a la una de la tarde, el niño tuvo una radiografía de control para ver como había quedado la operación.

Y es en ese momento que se desencadena el conflicto, el cual pensamos se produjo por que los cirujanos no le explicaron a la madre -antes de la operación- en que iba a consistir la cirugía de su hijo.

Habiendo la madre acompañado a su hijo a rayos X, ella vio la radiografía de control y se dio cuenta que la clavícula seguía fracturada. Sorprendida, cuenta la mujer en la entrevista radial, ella examinó inmediatamente la herida operatoria de su hijo y se dio cuenta de que el corte que le habían hecho estaba en el esternón y no en la zona de la clavícula. Sus palabras exactas fueron “le han operado en el esternón no se para qué y no se que cosas le han metido allí”, quejándose luego entre lágrimas que “no me dan informes, no me dicen nada”.

Entre sollozos, la madre dijo que en la medianoche del viernes, el cirujano Dr. García le pidió “las disculpas del caso” y le dijo que su hijo iba a ser nuevamente operado a las ocho de la mañana del sábado.

Evidentemente la mujer siguió sin entender nada de nada pues ante la angustia de la inminente operación, ella llamó a la estación radial el sábado en la mañana denunciando el hecho y expresando su deseo de que no operen a su hijo, siendo sus palabras exactas “yo no quiero que ni lo toquen a mi hijo”.

¿Qué puede haber pasado?

Es muy claro que los cirujanos que operaron al niño no se dignaron en sentarse con la madre y explicarle en palabras sencillas y con dibujitos –antes de la operación- en que iba a consistir la cirugía del niño. En ese sentido –nos preguntamos- con que calidad de información previa, alguien le hizo firmar a la madre el consentimiento para la operación.

Si alguien se hubiera reunido por cinco minutos con la madre del niño en un diálogo que imaginamos pudo haberse desarrollado de la siguiente manera, ningún escandalo hubiera ocurrido:

Médico: Siéntese señora, siento mucho el accidente que ha sufrido su hijo y quiero explicarle lo que hemos encontrado y cual es nuestro plan de tratamiento.

Madre: Gracias doctor

Médico (usando dibujos en un papel): Su hijo tiene una fractura de la clavícula y tenemos que operarlo. Pero quisiera advertirle que durante la operación, y eso lo tenemos que hacer bajo anestesia general porque hacerlo ahora sería muy doloroso, examinaremos si tiene otro problema, que es una zafadura o luxación en el punto que la clavícula se junta con el esternón aquí en el pecho ¿me entiende? Si su niño tuviera esa luxación, primero tendríamos que corregir eso y después la fractura de la clavícula.

Madre: ¿O sea que es posible que mi hijo tenga dos operaciones doctor?

Médico: Correcto señora, es posible que a su hijo le hagamos dos operaciones, la primera –si tuviera la zafadura- en la parte alta del esternón para colocarle una placa metálica, y la segunda probablemente en dos o tres días- para corregir la fractura de la clavícula, ¿me entiende?

Madre: Entiendo doctor. ¿Y cómo va a quedar mi hijo?

Médico: Va a quedar muy bien señora. El es un niño y va a curar rápido y va a poder jugar futbol otra vez.

Madre: Gracias por la explicación doctor. En sus manos queda mi hijo.

Respuesta del hospital Loayza

Es en ese contexto que el comunicado del Hospital Loayza y las declaraciones de la Dra. Victoria Bao, directora de ese centro, pecan de arrogantes y no reconocen el problema fundamental. Asegura Bao que no hubo negligencia –lo cual es correcto- porque se siguieron los procedimientos adecuados para casos como la luxación y la fractura del niño. Pero luego dice la Dra. Bao que los padres del menor “tomaron una actitud muy agresiva” al ver que la fractura continuaba, y que “no pudo darse paso a una comunicación adecuada”. El problema que no reconoció la Dra. Bao –en muestra de evidente soberbia- es que ese tipo de explicaciones deben darse antes y no después de la cirugía. Una vez perdida la confianza del paciente, es difícil recuperarla y ella debe hacer lo posible para que esto no se vuelva a repetir en el hospital que dirige.

Corolario

La falta de información que le brinda el médico al paciente es lamentablemente muy común en muchos países del mundo, en EE.UU. es causa importante de juicios. Lo curioso es que en el Perú es mucho mas frecuente en hospitales públicos que en clínicas privadas. La palabra doctor tiene su raíz en el latín docere que significa enseñar o educar. ¿De qué y de quién va a depender de que los médicos del sector público, además de sanadores, se conviertan también en educadores de sus pacientes?