De tiempo en tiempo la ciencia hace revelaciones fantásticas, como de no creerlas. Es por eso -lo cual es natural en científicos guiados por evidencias- que ideas revolucionarias originen acérrimas críticas. Acaba de suceder la semana pasada a raíz de la publicación en npj Vaccines, de que la BCG -una antigua vacuna contra la tuberculosis que cuesta menos de un dólar cada una- podría hacer que la diabetes juvenil o de tipo 1 sea controlada, como nunca se había visto.

La BCG

La BCG (Bacilo de Calmette-Guérin) es una vacuna preparada a partir de un tipo de bacteria llamado Mycobacterium bovis, causante de tuberculosis en el ganado vacuno y prima hermana del Mycobacterium tuberculosis que causa tuberculosis en seres humanos. Fue descubierta en 1909 por los científicos franceses Albert Calmette y Camille Guérin y usada por primera vez como una vacuna contra la tuberculosis en 1921. Como toda vacuna, el medicamento contiene partículas de la bacteria, la que, al ser inyectada en el ser humano, provoca que este produzca células de defensa y anticuerpos que lo protegen contra la tuberculosis.

Pero la BCG tiene también otros usos, principalmente en el tratamiento del cáncer temprano de la vejiga, pensándose que, al ser colocada directamente en la vejiga afectada, estimula al sistema de defensa del paciente para que impida el crecimiento del cáncer. La BCG se aplica como inyección subcutánea en el hombro derecho. La BCG forma parte del calendario de vacunaciones y se aplica en el recién nacido en el Perú.

Diabetes tipo 1

La diabetes de tipo 1 se presenta en niños y es considerada una enfermedad autoinmune, es decir aquella en la que el propio sistema de defensa del paciente destruye a las células del páncreas, encargadas de producir la insulina. Al no tener insulina, el niño que sufre de diabetes de tipo 1 es completamente dependiente de las inyecciones de insulina, las que deben aplicarse todos los días, varias veces al día. La diabetes de tipo 1 es de difícil control y requiere de modernos aparatos, tales como monitores de los niveles de azúcar sanguíneo y bombas automáticas de infusión de insulina. Hasta el momento, la diabetes de tipo 1 es considerada una enfermedad incurable, estimándose que acorta la vida de un hombre en 11 años y la de una mujer en 13 años. Al ser una enfermedad autoinmune, se ha hecho mucha investigación en entender el mecanismo de esa alteración de la inmunidad y encontrar algún método que lo pueda detener.

BCG contra la diabetes de tipo 1

La Dra. Denise Faustman, quien es Profesora Asociada de Medicina en la Universidad de Harvard y trabaja en el Massachusetts General Hospital (MGH), ha dedicado su vida a estudiar el mecanismo por el cual mueren las células pancreáticas productoras de insulina de un paciente con diabetes de tipo 1. Sus investigaciones la han llevado a descubrir que un tipo especial de linfocitos llamados linfocitos T autoreactivos, son los que destruyen las células pancreáticas de los pacientes. Sus investigaciones han descubierto también que una sustancia natural del cuerpo -producida en gran cantidad durante un fenómeno inflamatorio- llamada factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α por sus siglas en inglés) es muy activa en destruir los linfocitos T autoreactivos, haciendo que estos se suiciden en un proceso llamado apoptosis. Sus investigaciones se centran entonces en tratar de estimular la producción de TNF-α, con la esperanza de que una mayor cantidad de esa sustancia, haga que mueran mas células destructoras del páncreas.

Desde hace varios años, ella y otros investigadores han estado trabajando con la vacuna BCG con la idea de que -del mismo modo que sucede con el cáncer de la vejiga- la vacuna pueda ayudar contra la diabetes tipo 1. Después de haber logrado relativo éxito con modelos de diabetes en ratones, los estudios de fase 1 (seguridad de la vacuna) en humanos empezaron recién en el 2010, publicando en el 2012 que la vacuna era segura. Desde junio del 2015, ella conduce en el MGH un estudio de fase 2 (determinación de la dosis correcta de la vacuna). El reclutamiento de pacientes durará hasta julio del 2013 y ya 111 han recibido la vacuna.

En su mas reciente publicación, sin embargo, la Dra. Faustman reporta los resultados de un estudio hecho en solo nueve pacientes que sufrían de diabetes de tipo 1 por lo menos durante 19 años (su efecto no es claro en diabetes recién diagnosticada), que recibieron solo dos dosis de la BCG y que fueron seguidos durante ocho años. Lo que encontraron fue que los niveles de azúcar de los pacientes se normalizaron durante cinco a ocho años (la hemoglobina A1c disminuyo entre 9 y 16%) y su necesidad de insulina fue una tercera parte de la que usaron antes de la vacuna. Resultados como estos no se habían logrado antes en ningún estudio, mucho menos con una medicina que cuesta menos de un dólar. De manera sorpresiva, encontró también que la vacuna hace que los tejidos usen mas azúcar, haciendo que este disminuya en la sangre.

Controversia

Debido a su revolucionaria idea ¡una vacuna contra la diabetes! la Dra. Faustman no pudo conseguir fondos para sus investigaciones y fue frecuentemente hostigada por sus colegas. Solo Lee Iacocca, ex presidente de la Ford y Chrysler -y cuya esposa murió de diabetes tipo 1) ha proporcionado fondos para sus estudios. La semana pasada, algunos investigadores han puesto en duda sus hallazgos, diciendo que son muy pocos pacientes y que esos resultados podrían ser consecuencia del azar. Ella dice que no es fácil enfrentar a una industria que mueve veinte mil millones de dólares anuales.