En su Mensaje a la Nación, el presidente Martín Vizcarra les ha pedido a los peruanos que dejen de usar bolsas plásticas de un solo uso. Hoy revisaremos el impacto que tienen los plásticos sobre la salud del medio ambiente y la salud humana.

Los plásticos

Desde el punto de vista químico e industrial, los plásticos (del griego “que adopta cualquier forma”) fueron inventados en 1869 por el norteamericano John Wesley Hyatt, quien estaba buscando un material que reemplazara al marfil, que se usaba para hacer bolas de billar. Su éxito fue instantáneo, su invento (mezclando celulosa del algodón con alcanfor) logro imitar al marfil, los cuernos de animales y el caparazón de tortuga. En 1907 el belga-norteamericano Leo Baekeland -buscando un reemplazo de la goma laca, un poderoso aislante eléctrico- inventó la baquelita, el primer plástico realmente sintético. De allí para adelante, el desarrollo industrial logró sintetizar muchas formas de plástico, material que poco a poco fue reemplazando a decenas de materiales como la madera, el acero, el aluminio, etc.

Efecto sobre el medio ambiente

El gran problema del plástico es que no es biodegradable, por lo que es prácticamente indestructible. Eso quiere decir que no es capaz de degradarse o disolverse en sus componentes químicos originales, sino que se va desintegrando en pedazos mas y mas pequeños, hasta alcanzar tamaños microscópicos conocidos como microplásticos e incluso mas pequeños, los nanoplásticos. En los océanos Pacífico y Atlántico se han detectado áreas enormes de residuos de esos plásticos desintegrados, los cuales han sido bautizados como islas de plástico. No es descabellado pensar entonces que los residuos (visibles o invisibles) de los 6,3000 millones de toneladas de plástico producidos en el mundo hasta el 2015, (en juguetes, botellas, bolsas, etc.), están en algún del mar, de los ríos, y las tierras del planeta.

Los microplásticos

Los microplásticos son trozos y fibras de plástico invisibles al ojo humano y que según una reciente investigación de la organización periodística Orb, se encuentran en el 83% de las muestras de agua potable de casi un centenar de países (Estados Unidos 94%, Europa 75%, Uganda 85% y Quito 75%). Es decir, con el agua que tomamos todos los días, estamos ingiriendo también nano y microplásticos.

Otro estudio de Orb -que en marzo de este año ha motivado una investigación por la Organización Mundial de la Salud- encontró que el agua embotellada que se vende comercialmente contiene también microplásticos.

Diversas investigaciones, han demostrado que los microplásticos son consumidos por el plancton marino y por las especies de choros, almejas, ostras y otros animales de consumo humano. También se les ha encontrado en el estómago de los peces, aunque no en su carne.

Lamentablemente no hay investigaciones sobre el efecto que tienen estos nano y microplásticos sobre la salud humana. Muchos investigadores piensan que las sustancias químicas presentes en los plásticos (ftalatos, bifenoles policlorinados e hidrocarbonos policíclicos aromáticos) pueden desprenderse del material plástico y afectar la salud.

Sin equivocarnos podemos decir entonces que desde hace muchos años, los nanos y microplásticos están ya dentro de nuestros cuerpos, sin que se sepa cual es el impacto sobre nuestra salud.

Disruptores hormonales

Al fabricarse, los plásticos son sustancias mas o menos firmes que necesitan de sustancias químicas que le den flexibilidad. Una de ellas son los ftalatos. De acuerdo a la Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU. -y citamos- los ftalatos se encuentran en “cosméticos y productos para el cuidado personal, incluidos perfumes, lacas para el pelo, jabones, champú, esmaltes para uñas y cremas humectantes. Juguetes flexibles de plástico y de vinilo, cortinas para ducha, papel de colgadura, persianas de vinilo, empaques de alimentos y envolturas de plástico. Los ftalatos también se usan en terminados para madera, detergentes, adhesivos, tuberías de plástico para plomería, lubricantes, tubos y bolsas para líquidos de uso médico, disolventes, insecticidas, dispositivos médicos, materiales de construcción y pisos de vinilo. Se han usado ftalatos para hacer chupetes, sonajeros blandos y mordedores para bebés, pero por solicitud de la Comisión para la Inocuidad de los Productos de Consumo (CPSC, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos, los fabricantes estadounidenses no han usado ftalatos en estos productos desde 1999”.

El problema es que los ftalatos han sido incriminados en interrumpir el desarrollo hormonal sexual de animales de laboratorio. Obviamente, este es un asunto muy difícil de estudiar en seres humanos (no sería ético darles ftalatos a los seres humanos para estudiar el problema) por lo que la precaución es la mejor solución.

Corolario

Sin duda que el plástico le ha facilitado la vida al ser humano, pero de todo el plástico producido, solo 9% ha sido reciclado, 12% incinerado y 79% ha terminado en el mar o la tierra. Además, recién estamos aceptando el enorme daño que ese material puede causar. Algunos pasos que, como individuos, podemos tomar son dejar de usar bolsas plásticas (su uso es de 15 minutos y su vida de 500 años), no usar cañitas plásticas y dejar de usar botellas de plástico (usar y lavar botellas de vidrio).

Recientemente la Comisión de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos, Ambiente y Ecología del Congreso aprobó un dictamen que deberá ser discutido en el Pleno del Congreso. El dictamen propone prohibir el uso de cañitas, bolsas plásticas y tecnopor, y dispone -en un plazo de tres años desde la aprobación de la ley- que las tiendas no provean gratuitamente bolsas plásticas a los consumidores.

Al igual que con el tema de la alimentación saludable, preparémonos para presenciar otra épica batalla entre la salud pública y los intereses de la industria del plástico en el Congreso.