La semana pasada, en el XVIII Congreso Latinoamericano de Nutrición, llevado a cabo en la ciudad de Guadalajara, México, se presentaron los resultados de la evaluación -a menos de dos años- de la Ley 20606 de Etiquetado de Alimentos de Chile. Considerando que el etiquetado de alimentos industrializados en el Perú (parte del Manual de Advertencias Publicitarias recientemente aprobado en por el Ministerio de Salud), esta modelado en la experiencia chilena de los octógonos, es importante revisar su impacto en la sociedad chilena.

Etiquetas frontales

A pesar de que la Ley 30021 de Promoción de la Alimentación Saludable para Niños, Niñas y Adolescentes fue aprobada por mayoría en el Congreso y promulgada por el presidente Ollanta Humala en mayo del 2013, su reglamento fue recién aprobado en abril del 2017 por el presidente Pedro Pablo Kuczynski. Finalmente, el Manual de Advertencias Publicitarias (ordenado por el reglamento) fue aprobado en junio del 2017 por la Ministra de Salud Silvia Pessah. Dicho manual determina que los alimentos procesados que se vendan en el Perú deberán llevar etiquetas en la parte frontal del envase. Dichas etiquetas en forma de octógono deberán advertir si el producto contiene un exceso de azúcares, grasas, sal o grasas trans.

El octógono es uno de los muchos modelos de etiquetas impresas en la parte frontal del envase de un alimento procesado, y denominados etiquetas frontales, lo cual las diferencia de complicadas etiquetas de información nutricional -como el GDR- que se imprimen en la parte posterior o lateral de los productos. Las etiquetas frontales se distinguen por su claridad y mensaje directo al consumidor, lo cual les permite tomar decisiones informadas instantáneas en el lugar de compra. Otro ejemplo de etiqueta frontal es el semáforo, que usa los colores de esos dispositivos para advertir a los consumidores sobre el contenido de ciertos nutrientes como grasas, azúcares y sal. Antes de la aparición de los octógonos en 2016, se pensaba que los semáforos eran un tipo de advertencia frontal efectivo. Sin embargo, por lo simple y directo de su mensaje (especialmente a los niños), diversos estudios han demostrado de que los octógonos son mas efectivos que los semáforos. En la actualidad, además de Chile, Perú ha sido el primer país en adoptarlos, aunque Uruguay acaba de aprobarlos y Canadá será el cuarto país en usarlos.

Recordemos que el principal objetivo del etiquetado de alimentos industrializados, que por su alto contenido en grasa y azúcar contribuyen al desarrollo de obesidad en la población, es de informar al consumidor sobre el contenido de nutrientes en el producto que esta comprando. La obesidad es un grave problema de salud pública en el mundo, incluido el Perú.

Impacto de ley chilena

El informe, presentado en Guadalajara, y realizado por un equipo interdisciplinario de académicos de la Universidad de Chile (INTA), la Universidad Diego Portales (Facultad de Comunicación) y la Universidad de Carolina del Norte (Programa de Investigación en Alimentos) de EE.UU., expuso los siguientes logros:

  • Disminución entre 46 y 62% de la exposición de preescolares y adolescentes a publicidad de alimentos “alto en” en televisión.
  • Disminución significativa del contenido promedio de azúcares en bebidas azucaradas, lácteos y cereales de desayuno de mayor venta (entre 20 y 35% del contenido inicial), además de una reducción relevante de sodio en quesos y cecinas más vendidos (entre 5 y 10% del contenido inicial).
  • Madres de preescolares y adolescentes (decisoras de compras) valoraron la presencia de los octógonos en los alimentos envasados (>90% en ambos grupos), entendieron su significado (>90% en ambos grupos), y los usaron cuando quisieron saber qué tan saludables son los alimentos que están comprando (50 y 40%, respectivamente).
  • Seis meses después de la entrada en vigor de la ley, la venta de cereales azucarados disminuyó un promedio de 14%. En el caso de las bebidas azucaradas, su venta disminuyó en 25%. Otro estudio reportó que no hay disminución en la compra de chocolates, dulces y galletas; sin embargo, estas últimas categorías representan -en Chile- un porcentaje mucho menor de la ingesta de azúcares comparadas con la de cereales y jugos.

El informe concluye que “estos resultados sugieren que en una primera etapa, la implementación de la ley de etiquetado se ha asociado con cambios en los ambientes alimentarios y en la conducta de las personas, particularmente niños, que están en línea con ir mejorando la alimentación y salud de la población”.

Finalmente, y en relación con una frecuente crítica de los opositores de los octógonos, quienes afirman que la obesidad no ha disminuido en Chile luego de la implementación de las etiquetas, el reporte aclara que “es importante recalcar que las mejorías en las prevalencias de sobrepeso y obesidad no se pueden esperar en un periodo tan breve de implementación y que los cambios observados deberán ser sostenidos en el tiempo para poder impactar en estos indicadores en el largo plazo”.

 

Corolario

No hay duda, de que el impacto que está teniendo la implementación de los octógonos de advertencia en los alimentos industrializados sobre la salud pública chilena, es impresionante, siendo muy positivo que la industria de alimentos chilena se está adaptando a producir alimentos mas saludables.

En ese sentido, la implementación de la Ley peruana de Alimentación Saludable, que además de los octógonos incluye programas de educación nutricional, actividad física y quioscos saludables en las escuelas, creación del observatorio de obesidad y regulación de publicidad en medios de comunicación, contribuirá a tener un Perú menos obeso.

Se espera con ansia el 17 de junio del 2019, fecha desde la cual, todos los alimentos industrializados que se vendan en el Perú, deberán llevar octógonos de advertencia.