El futbolista peruano Claudio Pizarro acaba de convertirse en el goleador más longevo en la historia de la Bundesliga. Con su gol –convertido la semana pasada en el partido que su equipo, el Werder Bremen le empató al Herta de Berlín- Pizarro le arrebató el récord al mediocampista checo Miroslav Votava, que lo ostentaba desde hace 22 años. Votava convirtió su gol el 24 de agosto de 1996 a los 40 años y 121 días. Con su gol del 16 de febrero, Pizarro lo ha hecho a los 40 años y 136 días.

La lista de futbolistas que jugaron después de los 40 años incluye, entre otros, a Alessandro del Piero, Edgar Davids, Ryan Giggs, Javier Zanetti, Paolo Maldini, Dino Zoff, Roberto Carlos, Robert Pires, Dida, Zé Roberto y Romario. Desde el punto de vista científico, ¿Por qué algunos atletas son capaces de seguir compitiendo hasta una edad relativamente  avanzada, con relación al promedio de sus colegas? ¿Tienen los atletas longevos alguna ventaja genética sobre el común de los deportistas?

Un deportista de alta competencia, además de las habilidades innatas que trae desde la cuna, debe ser capaz también de aprender y formarse a través de un disciplinado entrenamiento y practicar un estilo de vida saludable. Por otro lado, el rendimiento de un atleta esta determinado también por la susceptibilidad a las lesiones que pueda presentar. En ese sentido, son incontables los ejemplos de deportistas que tuvieron que retirarse muy jóvenes por las continuas lesiones de músculos, tendones, ligamentos huesos y cartílagos.

Un atleta longevo, debe tener entonces esas dos características: habilidades innatas y poca tendencia a las lesiones. Pizarro tiene ambas, su carrera goleadora habla de sus habilidades innatas y su historia de lesiones muestra que nunca ha tenido ruptura de tendones, ligamentos ni desgarros musculares. Como comparación, el futbolista argentino Fernando Gago de 32 años, ha sufrido ya tres rupturas del tendón de Aquiles (la última en el clásico Boca-River jugado en diciembre del 2018). Del mismo modo, el futbolista galés Gareth Bale de solo 29 años y que juega en el Real Madrid, tiene una carrera muy limitada por la extensa lista de lesiones musculares. La pregunta es entonces, ¿Existe alguna tendencia genética para que los deportistas se lesionen continuamente?

Genes de resistencia muscular

Recientes investigaciones han mostrado evidencia de que la genética es muy importante para explicar una mayor resistencia muscular al ejercicio. Al respecto, se han identificado mas de 200 variantes genéticas relacionadas al desempeño físico de un ser humano, 20 de las cuales son mas frecuentes en atletas de alta competencia. Dos variantes genéticas destacan en ese grupo, el ACE I/D y el ACTN3 R577X.

El ACE I/D fue el primer gen que demostró estar relacionado a un mayor rendimiento atlético, probablemente a través de la regulación de la distribución del agua en el organismo. Interesantemente, ese mismo gen (enzima convertidora de angiotensina), tiene que ver con la regulación de la presión arterial.

Por su parte, el ACTN3 R577X, llamado el “gen de la velocidad”, regula directamente la calidad y fortaleza de las fibras musculares y diversos estudios han demostrado que su presencia es mas frecuente en atletas de muy alto rendimiento.

Genes que predisponen a las lesiones

Este es un terreno de investigación sumamente interesante y que esta revelando que los seres humanos somos portadores de variantes genéticas que nos predisponen a las lesiones musculares, tendinosas y ligamentosas. El Dr. Stuart Kim, de la Universidad de Stanford -y quien es probablemente el único científico trabajando en este campo- ha descubierto un grupo de 1300 marcadores genéticos que predisponen a lesiones conocidas como fracturas ósea de estrés, y predice que en el futuro, tan importante como saber si un atleta tiene los genes adecuados para un mejor rendimiento, será importante también conocer el perfil genético que lo predispone a las lesiones. Su grupo ha encontrado que los atletas pertenecientes al dos por ciento superior de personas con marcadores genéticos fuertes, tienen un riesgo 17 veces mayor de fracturas óseas por estrés. El Dr. Kim esta estudiando también la susceptibilidad genética a lesiones de los ligamentos cruzados, la dislocadura de hombros y de los tobillos.

Corolario

Los estudios concluyen que del mismo modo que no existe un “gen del atleta”, tampoco existe un “gen de la lesión”, y que la presencia de los genes arriba mencionados no tienen valor predictivo, es decir que -por lo menos hasta este momento- su presencia en un niño no indica que va a ser un súper deportista o que va a ser propenso a las lesiones.

Por otro lado, si bien es cierto que la genética es muy importante para explicar la habilidad innata de un deportista, esos genes no actúan en un vacío. El tener padres preocupados por el desarrollo atlético de sus hijos es también muy importante. Del mismo modo, desarrollar una férrea disciplina para los entrenamientos y tener un estilo de vida saludable (especialmente alimentación), son tan importantes como el factor genético. Por ultimo, una habilidad innata para el deporte y una disciplina para entrenar y tener un estilo saludable de vida, podría arruinarse completamente si el deportista tiene la tendencia a lesionarse continuamente.

Quizás en el futuro los entrenadores tendrán planillas en las que figuren detallados mapas genéticos de sus pupilos. Mientras tanto, casos como el de Claudio Pizarro nos demuestra que cuando los componentes genéticos, apoyo familiar, estilo de vida saludable y baja susceptibilidad a las lesiones están presentes, el resultado es el éxito deportivo profesional.