El éxito de Mistura 2010 es indiscutible. Las cifras de asistencia, productos y ventas hablan por sí solas y los medios informaron todo lo que esta megaferia vivió durante los seis intensos días que duró.

Muchos productos brillaron. Dos productos hicieron su primera aparición pública de manera colectiva y organizada: el café y el cacao. Con exposiciones, charlas, demostraciones, degustación y venta de productos para el asombro y orgullo del respetable. Incluso hubo una presentación magistral sobre el cacao, sus actores y los cambios favorables que se pueden desarrollar en las comunidades donde se cultiva. La asistencia en el auditorio fue a lleno completo.

Lamentablemente, el pisco no vivió lo mismo.

(Foto: Lino Chipana / Archivo El Comercio)

La bebida nacional, aquella que deleita en pisco sours, chilcanos e infinidad de cocteles, y que forma parte de la gastronomía nacional, participó de manera dispersa y desconcertante. Su presencia se dejó sentir en los bares como Huaringas y la Taberna de Queirolo, más no así su identidad como producto bandera.

Los stands de las diferentes bodegas pisqueras estaban en distintos lugares. Un espacio fue el implementado por una cadena de supermercados con los piscos que vende dicha cadena. El otro fue el stand con el nombre Perú Espirituoso, promovido por la Sociedad Nacional de Industrias donde compartía espacio con el ron y el vino peruano. El tercero fue el Gran Bazar. Allí la dispersión se dio entre delicatessen, ollas, escuelas de cocina y hasta la Sunat. Y el cuarto lugar fue el Gran Mercado, gracias al apoyo de los gobiernos regionales.

¿Cuál es el lugar del pisco? ¿Por qué no dejó sentir su presencia con un único, alegre, festivo y representativo pabellón? ¿Qué impide a los pisqueros concertar y trabajar para participar organizadamente en la feria más importante del Perú y la región? ¿Qué pasos hay seguir para que la marca país Pisco sea una realidad concreta?

Lo sucedido no es responsabilidad de los organizadores de Mistura. Es a todas luces una clara demostración de cómo está el sector y la manera desarticulada y poco cohesionada como viene funcionando. Esperemos que la historia sea diferente en Mistura 2011. En doce meses se puede revertir y cambiar la historia.