Hace cuatro años, en un viaje de visita a Ica, tuve la ocasión de conocer el Citevid – Centro de Innovación Tecnológica Vitivinícola. Este organismo depende del Ministerio de la Producción y trabaja de manera coordinada con instancias afines de los ministerios de Agricultura e Industria, así como con profesionales especializados.

Como buen anfitrión, Manuel Morón, director ejecutivo del organismo, me acompañó a conocer las instalaciones que han ido construyendo y mejorando poco a poco, y que también sufrieron los efectos del fuerte terremoto del año 2007.

Me mostró el terreno de experimentación que tiene un área de 14 hectáreas, siete están dedicadas al cultivo de uvas pisqueras. También se cultivan uvas de mesa como la Red Globe y Thompson. En el resto del terreno se cultivan árboles como huarangos y eucaliptos.

(Foto: Richard Hirano / Archivo El Comercio)

Allí también se encuentra la bodega escuela que tiene una aula con capacidad para 40 alumnos. Las clases están a cargo del personal que labora en el Citevid: ingenieros y expertos agrícolas, enólogos y técnicos.

Son muchos los alumnos de las cinco regiones pisqueras del Perú que llegan hasta Ica para estudiar y/o realizar sus prácticas. Algunos de ellos provienen de escuelas técnicas. Otros son hijos de dueños de bodegas con deseos de aprender lo necesario para desarrollar mejor la empresa. Las clases son teórico–prácticas ya que participan in situ de todo el proceso de producción del pisco.

La bodega tiene un lugar para la recepción de la uva, otro para la máquina despalilladora y la prensa. Los jugos obtenidos de las uvas prensadas son impulsados, con la ayuda de bombas, a los cuatro fermentadores. Tres de 10 mil litros cada uno y uno de 5 mil litros de capacidad.

Cuando el mosto ha culminado el proceso de fermentación, sigue la siguiente fase: la destilación. Para ello cuentan con un alambique de 1.500 litros, con un calientavinos de la misma capacidad.

Este año el Citevid cumple10 años brindado asesoría y capacitación a decenas de productores pisqueros. Ha motivado a personas que sin viñedo, sin bodega y que nunca han elaborado pisco, incursionen en esta aventura, orientándolos de principio a fin para tener una marca propia con resultados positivos. Algunos de ellos incluso han ganado medallas en los concursos regionales, nacionales e internacionales.

Así es que si usted sueña o alberga el deseo de tener su propia marca de pisco, puede hacerlo realidad a través del Citevid, ubicado en el km 293 de la autopista Panamericana Sur, en el predio Los Pobres Salas, Guadalupe, Ica.