Es una gran satisfacción para los peruanos observar cuando el turista o extranjero prueba su primer pisco sour.

(Foto: Félix Ingaruca / Archivo El Comercio)

Doy por descontado que el que les damos a probar está elaborado con un buen pisco -por favor, ese mito que se prepara con un pisco de regular calidad es un grave error- y limón recién exprimido, no mucho para que no salga el amargor de la cáscara; que tiene la cantidad de espuma estrictamente necesaria para que no parezca un merengue, y el punto justo de dulzor para que no empalague y provoque ir por el segundo.

¡Ah! No olvidemos la temperatura: debe ser bien fría, aunque algunos en tiempos de verano lo prefieren frozen.Volvamos a los rostros de los turistas. Al primer sorbo, estos se iluminan de asombro, felicidad y placer. Es que sus sentidos se encuentran con sensaciones que no han tenido antes. Además, y no cabe duda, el pisco sour es un estupendo aperitivo para iniciar una ronda de cebiches, tiraditos y parihuelas. No por gusto se le considera el coctel bandera por excelencia, aunque vemos que el chilcano viene ganando cada día más seguidores.

Celebremos al pisco sour en su día con piscos puros, acholados o mosto verde, pero de la mejor calidad. Sigamos enamorando cada día a más turistas y extranjeros. Bebámoslo con respeto y responsabilidad, haciendo honor a su categoría de embajador. ¡¡¡Salud!!!