Dicen que un buen trago ayudar a calmar los nervios. Más aún cuando estamos a miles de pies de altura sobrevolando el cielo y lejos de tierra firme. ¿Han observado los rostros de los pasajeros cuando la aeromoza empieza a empujar el carrito con bebidas y las botellas empiezan a tintinear? Seguro que yo pongo la misma cara de inquietud.

Cerveza, vino, whisky con o sin hielo, gaseosas, jugos… Llegan a la fila en la que estoy sentada y le solicito a la amable señorita si puede servirme un chilcano. “No señora, no tenemos pisco”, contesta. Lo sospeché desde un principio, pienso, pero terca vuelvo a la carga: ¿Y por qué señorita? “No sabría decirle”, responde.

(Foto: Christina Xu / Flickr)

Sí, lamentablemente nadie tiene una respuesta de por qué no se ofrece pisco en los vuelos internacionales y, pensándolo bien, tampoco se hace en los nacionales; sobre todo en aquellos vuelos con destinos de turismo intenso como Cusco, Arequipa, Iquitos y Madre de Dios.

¿Se han dado cuenta de los vinos que sirven en LAN, tanto en clase turista, ejecutiva o primera clase? Son principalmente chilenos y también, argentinos. ¿Qué necesitamos para que los piscos y chilcanos vuelen por los cielos del mundo?