Un interesante comentario me dejó pensando y con la idea en el aire dando vueltas. Andrea, quien es bartender y trabaja en Estados Unidos, contó que, cuando ha dado a degustar pisco sour a clientes norteamericanos, les gusta mucho pero no les agrada la clara de huevo.

No es la primera ni la única vez que escucho esta opinión. Memo Ferreryros, pisquero apasionado, declaró en una entrevista hace unos meses que en su labor de introducir el pisco y el pisco sour en diferentes bares y restaurantes de Estados Unidos había tenido la misma dificultad.

Muchos clientes dicen que el olor a huevo no les gusta. Bueno, una de las razones para poner la gota de amargo de angostura en el centro de la espuma es cubrir, o distraer de alguna manera, el olor de la clara de huevo.

Señalan también que, cuando se termina de tomar el coctel, la copa queda fea y manchada por los rastros de la espuma que va marcando todo su interior.

Otro aspecto que indican los bartenders en Estados Unidos es que utilizar la clara de huevo les complica la preparación y les toma más tiempo, en comparación con el whisky sour, receta que al parecer inspiró la creación del pisco sour, pero que no lleva clara de huevo y es rápido de hacer.

Lo cierto es que nuestro coctel de bandera no solo es delicioso, sino que se ve muy lindo coronado con su elegante espuma. ¿Se podrá conseguir el mismo efecto con otro producto que no sea la clara de huevo para poder así conquistar los paladares extranjeros y facilitar la labor de los bartenders? ¿O lo dejamos tal cual?