Con casi el 50% de las bodegas a nivel nacional, Ica concentra en sus valles, la mayor cantidad de bodegas pisqueras según el censo del Ministerio de la Producción del año 2007. En sus tierras se encuentran las bodegas más antiguas y tradicionales, las de siempre y las más jóvenes y de sus vides, alambiques y falcas, brota la principal producción del destilado nacional.

El pisco es parte de la vida de los iqueños. Está vivo en su tradición, presente en sus expresiones culturales y en los distintos momentos de la vida cotidiana.

Con una copa de pisco puro o un buen cóctel, se da la bienvenida a los amigos, visitantes y turistas nacionales y extranjeros. El pisco es infaltable en los previos y posteriores e incluso durante a las comidas. El pisco está siempre.

Por ello es incomprensible que en la Feria Sabe a Perú realizada el 29 y 30 de octubre, el pisco brilló…por su ausencia. Según el Grupo 360, empresa organizadora de la feria, participaron tres bodegas. Increíble. Apenas tres bodegas considerando la existencia de casi 250, estaríamos hablando de apenas el 1% de acuerdo a la estadística del Ministerio de la Producción.

Lamentable y triste ¿Cómo realizar una feria gastronómica iqueña sin la presencia de su producto emblemático? Haciendo una comparación relativa, es como organizar una feria gastronómica peruana sin cebiche. Difícil de imaginar.

Una situación muy diferente y ejemplar se vivió en Arequipa en la feria Festisabores. Aunque recibió el auspicio de una empresa cervecera, si mostró una buena representación de bodegas pisqueras de la región, de los valles de Vítor, Majes y Carabelí. Sus productores organizaron catas, degustaciones de cócteles y hasta un concurso regional haciendo honor a ese lema que dice que el pisco es la bebida bandera del Perú pero en Ica, la cuna del pisco, la bandera estuvo a media asta.