En esta época no son pocas las personas que empiezan a estornudar por estos días, lo que hace presagiar el inicio de una odiosa gripe. Para empezar a combatirla, incluso mucho mejor que un antigripal, yo prefiero un ponchecito caliente.

Con sabores que siempre me recordarán a mi abuelita y cuya receta mi mamá también preparó para combatir los primeros “atchis”, el ponche es una deliciosa bebida. Por eso creo que mi mami lo preparaba más para engreírnos que para fines “curativos”.

La palabra Caspiroleta puede sonar extraña y nada común a las generaciones jóvenes cuando he preguntado al respecto. Una de las intenciones de espacios como este es mantener vivas las tradiciones y raíces que luego son la base para motivar o inspirar otras creaciones.

Según la vigésima segunda edición del diccionario de la Real Academia Española, la caspiroleta es una “bebida compuesta de leche caliente, huevos, canela, aguardiente, azúcar y algún otro ingrediente”. Tradicionalmente se consume en Colombia, Perú y Venezuela.

Es una bebida reconfortante, que al beberla eleva la temperatura corporal haciendo que todo el organismo reaccione.

Comparto con ustedes la receta que preparaban en casa, espero la disfruten.

Ingredientes
2 tazas de leche fresca
1 onza de pisco acholado
2 o 3 cucharaditas de azúcar rubia según el gusto
1 ramita de canela
1 clavito de olor
Canela en polvo
1 cucharadita de vainilla
1 huevo

Hervir la leche en una cacerola junto a la canela, clavo de olor y azúcar.
Batir el huevo e ir agregando la vainilla y el pisco. Agregar la leche con cuidado y sin dejar de batir. Servir inmediatamente y espolvorear con la canela en polvo. Beber en la camita bien abrigados.