Siempre aplaudiré la realización de concursos pisqueros que premian el talento y esfuerzo para lograr mejores e innovadores cócteles. En el caso de Mistura, es loable que sigan impulsando y promoviendo cada año este arte entre los jóvenes bartenders, aún hay mucho por desarrollar en cuanto a coctelería pisquera se refiere.


(Flickr/ Apega)En su quinta edición, el concurso tenía el objetivo de crear el pisco sour Andino. Así llegaron a la final cinco bartenders, entre ellos dos de Huancayo y Moquegua respectivamente, que disputarían el primer lugar con sus pares limeños. El reto consistía en incluir en la receta del cóctel alguno de los granos andinos símbolos de la feria: quinua, kiwicha o cañigua

Permítanme insistir en que la idea de motivar concursos de coctelería pisquera es loable y debería permanecer. Sin embargo, es necesario afinar el enfoque y las reglas del concurso. Vale precisar que el pisco sour no es una categoría, es un cóctel, y para alegría y orgullo de los peruanos, el mejor e indiscutible embajador a nivel mundial.

Los sours sí son una categoría dentro de la mixología o coctelería. El concurso debió ir por ese camino, más amplio y con reglas más sencillas, aunque no por ello fáciles. Por supuesto la utilización del pisco sí es una obligación. Como dice el gran mixólogo Dale Degroff “la formula del sour parece simple: una combinación de dulce, ácido y bebida fuerte, pero oh! ¡Cómo las apariencias engañan!”.

Dicho todo esto sin desmerecer en lo absoluto el esfuerzo y trabajo de la comisión organizadora, encabezada por Roger Harakaki, la cual alcanzó la meta. Quiero expresar mi reconocimiento al logro de Gino Guerrero, bartender de Picas Bar, con la creación de su cóctel Kausachum y también a sus competidores, pero creo que hay que experimentar mucho más hasta lograr no uno, si no varios sours andinos. Así es que bartenders y mixólogos peruanos, les dejo el reto, manos a las copas.