Si en el verano tenemos las refrescantes sangrías, para calentar el invierno están los ponches y bebidas que llevan un toque de ‘picardía’ al añadir pisco u otro aguardiente o destilado como cognac, whisky o ron


(Flickr/ Gzap)En Perú tenemos los ‘calientitos’ de la sierra central, elaborados a base de té y yonque, el famoso té piteado de Arequipa, al que le agregan una copita de anisado, y por supuesto el carajillo, original de España, a base de café y brandy. Mi amigo Hans Hilburg, reconocido bartender nacional, bautizó como carajazo al café con pisco.

Estas bebidas ayudan a entrar en calor y por eso mismo son muy reconfortantes. Otra virtud es que resultan digestivas, por lo que son recomendables luego de una comida contundente.

El origen del ponche caliente de vino, al parecer, se da en Suecia (lo llaman glögg). Allí acostumbran calentar el vino con distintas especias. Cae muy bien cuando el frío llega y su consumo se ha extendido y popularizado en muchos lugares. Incluso son parte de la tradición y celebración de las fiestas navideñas en países en los que estas festividades coinciden con la temporada de invierno.

Me imagino que a estas alturas ya les provocó preparar este rico ponche, así que les dejo una receta básica. Pueden variar incorporando especias como el anís estrella, cardamomo, unas rodajas de kión, granos de pimienta negra, nuez moscada, vainilla o lo que su imaginación y buen gusto les dicte.

Receta para 5 o 6 personas
1 botella de vino tinto (cabernet sauvignon o malbec)
2 tajadas chicas de cascara de naranja
2 tajadas chicas de cascara de lima
5 clavos de olor
1 ramita de canela
Azúcar al gusto

Dejar macerando todos los ingredientes la noche anterior en un envase de vidrio y con tapa. Al día siguiente, vaciar el contenido a una olla y calentar a fuego muy lento. Se recomienda hacerlo a baño María. Servir inmediatamente en tazas, juntarse en la sala, bien provistos de colchas. Acompañará la tertulia y provocará reírse un poco del frío.