A estas alturas, muchas personas piensan regalar una mascota en Navidad, ya sea para el hijo o la hija, para la pareja o para uno mismo.

Llevadas por la euforia del momento compran un perro, un gato, un conejo o cualquier otro animalito. Esto no tendría nada de malo si no fuera porque la mayoría de veces, quien acepta el regalo no tiene el compromiso de cuidar a este ser vivo. Porque, como bien sabemos las personas que tenemos mascotas, no estamos hablando de un juguete, sino de un animal que siente, tiene miedos, necesidades, demandas de cariño y atención por parte de su dueño/a.
Lamentablemente ocurre que pasadas las fiestas hay quienes reconocen que no pueden hacerse cargo de esta mascota porque no tienen el lugar adecuado ni paciencia para su cuidado.

En el mejor de los casos buscan obsequiarla a una persona que sí la quiera pero en el peor de los escenarios este animalito es abandonado en la calle a su propia suerte,

Entonces, antes de obsequiar una mascota en Navidad, asegúrate que ésta sea deseada por la persona a quien piensas darle un regalo tan hermoso como es una mascota.