Tal cual sucede con algunas personas, hay perros que son gruñones y sumamente irascibles por naturaleza. No nos referimos a uno agresivo que muerde a todo aquel que no le simpatiza, sino que sin llegar a morder le gruñe a todo el mundo.
Foto: swambo

Curiosamente, los perros de raza pequeña suelen ser los más gruñones. No es una regla pero sí una coincidencia. Muchas veces se trata de una cuestión genética o de una conducta aprendida.

Y es que suele suceder que a lo largo de la vida de un perro gruñón, su dueño le ha ido permitiendo ciertas cosas, entre ellas a que sea un animal engreído que no ha sido corregido a tiempo.

También ha sido malcriado aquel ejemplar que, sin ser gruñón, le ladra a todo el mundo. En este caso lo hace por llamar la atención o porque siente un olor distinto, que no conoce, a su alrededor.

Esto generalmente sucede porque el dueño le hace caso cuando ladra, lo carga y le hace cariño para calmarlo, entonces el animal aprende que esa acción hace que su dueño lo tome entre sus brazos.