Después de una fractura (sin posibilidad de mejoría), de la pérdida de movilidad en las patas traseras o de cualquier otra lesión que genere una cojera pronunciada de los miembros posteriores, algunos veterinarios recomiendan la colocación de unas ruedas en esa zona para que el perro pueda volver a caminar. Este aparato es parecido a una silla de ruedas para humanos.

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El tema de si es recomendable o no el uso de estas ruedas es controvertido, pues existen profesionales que recomiendan su uso y otros que no. Sucede que esta medida pone en el tapete ciertos puntos. El primero tiene que ver con el hecho de que la movilidad y el descanso del animal dependerán enteramente de su dueño. Si este se descuida y no le pone la atención requerida, la mascota caminará todo el día (como es obvio, no tiene la posibilidad de sacarse las ruedas para descansar) y terminará agotada. El perro camina y camina, y tendrá que esperar a su dueño para que le saque las ruedas y finalmente poder descansar.

Segundo, no podrá hacer con normalidad sus necesidades fisiológicas sino por efecto “rebose”, es decir, se llena la vejiga y se le sale la orina. Igual sucede cuando el animal quiere defecar. No hay posición que los alivie para hacer sus necesidades como lo harían con normalidad.

Por supuesto, hay personas y profesionales que están de acuerdo con su uso porque de esa manera se podría alargar la vida de su mascota. Si usted pasa por esta situación, es una persona responsable y dispuesta a correr con todo el trabajo extra que acarrearía y las molestias que la mascota tendrá, se podría considerar el uso de las ruedas.