Crédito foto: Susana Menéndez

Crédito foto: Susana Menéndez

Han pasado los dos meses -en promedio- de gestación y los cachorros nacerán en  cualquier momento. Te darás cuenta que ha llegado el día, cuando tu perrita preñada, por instinto, empiece a buscar un lugar escondido para alumbrar. Lo más práctico es que le armes una cama usando una buena cantidad de papel.

Un par de horas antes del parto, tu mascota comenzará a escarbar y a destrozar objetos. Esto es normal. Déjala tranquila pero observa lo que sucede. No es necesario que toda la familia esté presente, por el contrario es mejor si solo se queda una persona.

En general, el parto se produce de manera normal y sin la ayuda de nadie. Pero, también hay casos en los que se complica. Por ejemplo, si ves que después de las primeras crías tu perrita puja mucho pero no tiene más fuerza para seguir, o si ves que un cachorrito queda colgando, ayúdala. Puedes jalar con cuidado al cachorro y sacarlo.

En pocas ocasiones es necesaria la cesárea. Este es un procedimiento quirúrgico que se utiliza cuando la perrita tiene problemas para parir o se esté pasando de la fecha para alumbrar a sus crías.

¡Nacieron!

Recién nacidos, lo primero que harán los cachorros es llorar, buscar la teta de mamá y lactar.
Se recomienda a la familia que respete la privacidad de la mamá primeriza. Importante que no se aglomeren todos para conocer a la camada sino que lo hagan de dos en dos.

MAMÁ FELINA

La gata suele no tener problema para dar a luz a solas y de forma natural. En su caso, también buscará un sitio oscuro y si es posible en altura para alumbrar.

Son un promedio de cinco crías que alumbra y las protege fielmente, por lo se muestra un poco desconfiada cuando alguien se les acerca. Pasados los días, la gata mamá deja a sus crías para salir a pasear, pero lo hace por poco tiempo y siempre trata de estar cerca para vigilar a sus cachorros.

Ha que recordar que los gatos desde chiquitos son independientes, esta es una característica de todos los felinos.