Crédito foto: Xandert

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Desde hace cientos de años, en nuestro país, el cuy ha sido visto como una fuente de alimento y proteínas muy rico para las personas, pero eso no significa que actualmente no podamos verlo también como una cariñosa mascota. De hecho en algunos países como Alemania y Estados Unidos se elige criar cuyes, pero de ninguna manera se le considera como alimento. Aquí también, cada vez más, se empieza a adoptar a este pequeño roedor como mascota.

Es un animalito sumamente fuerte, que puede llegar a vivir entre ocho y diez años. No es nocturno, es decir, no va a fastidiar en las noches haciendo ejercicios cuando los demás descansan. Tampoco crea problemas con los vecinos pues su comunicación es poco bulliciosa, es decir, hace ruiditos para expresar lo que quiere. Reconoce a su dueño, responde a su llamado y es sumamente sociable.

Criarlo es muy sencillo, pues su alimentación es económicamente cómoda y sus tratamientos médicos veterinarios también.

Los niños se acostumbran fácilmente a este animalito.

¿Qué hay que tener en cuenta para su crianza?

Una espaciosa jaula, con una caja dentro, donde pueda dormir y sentir que está protegido, como si estuviera dentro de un hoyo o cueva. En el día puedes liberarlo y dejarlo suelto sin problemas. Es importante limpiar su espacio a diario.

Una buena alimentación basada en verduras. Solo hay que cuidar que no sean alimentos muy frescos porque le puede producir cólicos y gases. Es bueno dejar que las verduras sequen antes de que coma.

Deja a su alcance una pequeña madera para que pueda roer y gastar sus dientes.

A pesar que es una buena mascota tiene un tipo de vida muy corta, de unos ocho años en promedio.

Si quieres que tenga crías…

Si decides que mamá cuy tenga hijitos, debes saber que puede procrear a partir de los seis meses de vida. Después de los dos años es un poco riesgoso que se reproduzca.

La gestación de estos animalitos dura unos 65 días aproximadamente y puede parir unos dos o hasta seis bebés.