Crédito foto: Alicia Capurro

Crédito foto: Alicia Capurro

Los niños son quienes más disfrutan del “Día de las brujas” o “Halloween”, pues al menos por un día pueden sentirse el superhéroe o el villano que más admiran, y para eso el mejor aliado es el disfraz.

Como decíamos en el post anterior, Halloween es una celebración que divierte a muchos, niños y grandes, pero hay que tener mucho cuidado cuando sumamos a las mascotas en esta diversión.

Mientras el disfraz sea una prenda sencilla, de algodón y que veas que no incomoda a tu mascota, todo bien. Pero hay quienes con el fin de satisfacer su ego la disfrazan con ropa entallada, muchos accesorios, como zapatitos, anteojos, alas, entre otros. Incluso, en casos extremos, le tiñen el pelaje para hacerla más parecida a determinado personaje. Recordemos que el maquillaje tiene sustancias que pueden causar daño al animalito, como alergias en la piel, vómitos y diarreas, por ejemplo.

Una situación así causa absoluta incomodidad en el perro. No lo soporta. Y como no puede decir ¡BASTA!, en muchos casos, muerde. En los gatos es diferente, si no soporta la incomodidad, simplemente se va corriendo.

¿En qué casos sí recomendamos disfrazar a tu mascota?

No hay problema si le pones una prenda sencilla, de algodón o de material especial para perros. Esto, siempre y cuando no lo recargues de más prendas ni de accesorios. Y mientras sea solo para un momento, para estar en casa, nunca para sacarla así a la calle. Y, si ves que le incomoda algo, simplemente le sacas el disfraz.