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La lealtad a uno mismo

La lealtad a uno mismo en la vida profesional es una de las metas más difíciles de alcanzar. Sin embargo, es esta, precisamente, la que define nuestros niveles de éxito laboral, satisfacción personal y de empleabilidad en el mundo del trabajo competitivo. Ser leal a uno mismo implica definir lo que para nosotros significa el éxito, fuera de cualquier paradigma o estereotipo. Así, definir nuestras metas personales y lo que realmente deseamos lograr en nuestra vida profesional es el primer paso en este camino. Luego, es fundamental entender qué es lo que realmente nos apasiona, para conjugarlo con nuestros talentos, valores y habilidades naturales. Puede sonar idealista buscar la felicidad profesional de esta manera, pero nadie puede ser exitoso haciendo trabajos que no le apasionen o gusten por encima de otras cosas. Seguir leyendo...

Éxito, sin culpas ni disculpas

Mucha gente asocia el éxito con las expectativas que otros tienen sobre nosotros o, peor aun, con estereotipos impuestos por diversas culturas y sociedades. Se establecen parámetros sociales: dinero, fama, riqueza, poder, popularidad, contactos y relaciones; y para muchos es impensable considerar a alguien exitoso si no tiene varios de estos 'atributos'. Y claro, siendo esto tan externo y material, puede despertar desconfianza -cuando no envidia- en quienes no lo tienen. El éxito, sin embargo, para muchos es algo muy personal y no necesita de la aprobación de nadie. El éxito está directamente vinculado a los valores, prioridades y expectativas personales de cada quien y, por tanto, no necesita reconocimientos externos para validarlo y, mucho menos, disfrutarlo. Es más, la íntima experiencia del éxito personal no requiere audiencia ni aprobación alguna, salvo la compañía sonriente de quienes nos quieren de verdad. Seguir leyendo...

Los sueños sí se cumplen

A veces los sueños se cumplen. Es raro, pero a veces pasa: algo que deseamos o planeamos con intensidad durante mucho tiempo, sucede, se da, se hace realidad. Es cierto que cuando un sueño se cumple, el resultado no siempre es el que habíamos deseado o planeado, y nos queda la sensación de 'así no debía pasar'. También puede ocurrir que, mientras vamos viviendo la experiencia, nos acostumbramos a lo bueno tan rápido que casi asumimos que es 'nuestro' de antemano o que lo merecíamos tanto (quizá por tanto buscarlo) que le encontramos fallas o pensamos en las muchas maneras en que pudo haber sido mejor. Otras veces, cuando logramos la meta, nos damos cuenta de que no era realmente lo que queríamos... Sin embargo, algunas veces los sueños sí se cumplen a plenitud. Esta experiencia es rara, profunda, un poco confusa (quizá por la falta de práctica en sueños cumplidos), emocionante y plena. Hace poco me sucedió, y cumplí un viejo sueño. Logré realizar un viaje a un lugar que había querido hacer desde que era chica y que durante años estuve tratando de cumplir. ¿La verdad? La experiencia superó cada expectativa que me había creado a lo largo de los años: viví y sentí cada momento, lo disfruté a fondo, sin cuestionamientos ni críticas, ¡sin desilusión ni queja! Seguir leyendo...

¿Márketing personal?

Desde que introducimos el concepto, hace más de 10 años, mucho se ha hablado sobre márketing personal en el Perú. Lamentablemente, hoy muchos piensan -de manera equivocada- que esta idea tiene que ver con 'venderse a uno mismo' o hacerse propaganda personal. Otros, también confundidos, creen que se trata solamente de cuidar su imagen, olvidando que esta no es sino el reflejo de nuestra verdad personal y profesional. Vivir en el mundo de las apariencias hace a muchos olvidar que lo importante es ser y no solo parecer; y que sin ética o valores reales, la imagen por sí sola no 'vende'. Esto nos lleva al territorio de la integridad. En el mundo profesional y, por supuesto, en el personal, la falta de integridad y la inconsistencia entre los valores que se predican y lo que se hace determina siempre el fracaso, aunque en el corto plazo, a veces, se pueda engañar a muchos. Seguir leyendo...

¡No me quiero jubilar!

"¡No, señor, no me quiero jubilar! ¿Qué va a ser de mí, qué voy a hacer todo el día, aburrido, sin nada que hacer? Estoy todavía fuerte, aún puedo hacer mucho por la empresa. No me mande a mi casa, por favor...". ¿Le suena familiar? Para muchos, jubilarse es casi sinónimo de morirse. Es el final de la vida productiva, de pertenecer a una comunidad. Sucede que quienes hemos trabajado con intensidad muchos años, acostumbrados a la adrenalina de los retos, a las demandas por nuestro conocimiento y decisiones, al placer del logro y de la contribución, difícilmente nos adaptamos a vivir de otra manera. Sin embargo, debemos reconocer que también soñamos con jubilarnos. Es más, fantaseamos con aquel día en el que ya no tengamos que salir temprano de la cama, cuando podamos hacer lo que queramos sin que nos falte tiempo y no tengamos estrés. Cuando podamos viajar, leer, estudiar o estar con la familia. Seguir leyendo...