Todos conocemos a muchos que alguna vez fueron exitosos, pero que una vez cumplidas sus metas iniciales se 'quedaron' y hasta hoy celebran las glorias de sus éxitos pasados. A ellos, el futuro ya no les ofrece nada, justamente porque ellos mismos le cerraron las puertas cuando les iba bien. ¡Cayeron en su propia trampa del éxito! ¿Qué es la trampa del éxito? Es la arrogancia de quienes creen que como ya 'llegaron', no tienen más que aprender, mejorar o cambiar. Sienten que son dueños de la verdad, que a nadie deben escuchar porque tienen en la mano la llave que abre todas las puertas. No replantean sus paradigmas: dejan de ser humildes, de crecer, de aprender, de contestar llamadas, de cuidar de sus redes de confianza, de capacitarse, de aceptar ideas nuevas y de ampliar sus perspectivas. Se les sube el éxito a la cabeza y se vuelven soberbios. Estas personas olvidan que las carreras, al igual que las marcas y las empresas, pasan por ciclos y el éxito así visto se vuelve un corto momento de él. Seguir leyendo...