Bueno, empecemos. Primero: revisemos su actitud y estado emocional: recuerde, todos quieren contratar o vincularse con quienes tienen energía, fuerza y optimismo; son más empleables las personas que tienen muchas cosas buenas por ofrecer.

Revise cómo se “vende”: analice su imagen, su lenguaje corporal y qué dice usted respecto de sí mismo. No sea arrogante, exagerado o vanidoso, la sencillez es una cualidad muy deseada. Trate de ser natural y agradable. Nadie contrata a quien le cae mal.Si bien buscar empleo puede ser agotador, nadie quiere asociarse con personas amargadas, desanimadas, negativas o derrotadas. Evite cualquier actitud negativa y, en especial, nunca hable mal de su ex jefe o ex empleador: eso genera desconfianza y puede marcarlo como desleal.

Segundo: nadie lo va a contratar porque usted necesite el trabajo. Tenga en claro lo que puede ofrecer, el valor que agrega y cómo puede contribuir. Haga un inventario de sus conocimientos, competencias y destrezas; compárelas con lo que busca el mercado.

Entrénese en definir claramente lo que sabe hacer, acote su experiencia y refuércela con ejemplos claros de logros y resultados. Cuantifíquelos en lo posible. Narre experiencias pasadas exitosas con claridad y transparencia.

Jamás mienta ni exagere. Sea breve. Use su capacidad de síntesis para definir su oferta de servicios. Vincule las necesidades del puesto con su experiencia. Practique frente al espejo o ante una cámara su presentación personal: incluso sus debilidades. Pregúntese: ¿se contrataría a sí mismo?

Tercero: focalice su búsqueda. Defina claramente lo que sabe hacer y lo que le gusta. Nunca he conocido a alguien que haya tenido éxito haciendo durante diez horas diarias algo que no le gusta o para lo cual no tiene talento. Haga un chequeo de la vigencia de su perfil en el mercado actual. Defina su ventaja competitiva.

Investigue a sus empresas objetivo, pero cuídese de no poner en su lista solo a las principales (todos las buscan y la competencia será feroz). Amplíe su lista con empresas más pequeñas o menos conocidas. Sepa qué necesitan, qué pueden cambiar o mejorar y dónde puede haber una oportunidad escondida. Busque contactos en esas organizaciones.

Haga un plan de acción por cada objetivo. Cúmplalo religiosamente. No deje nada al azar y haga seguimiento a cada información que reciba. Hay que trabajar duro para estar bien preparado y ser un candidato de fuerza.

Cuarto: prepare sus materiales de márketing, su currículo, recomendaciones y referencias. “Entrene” a sus ex jefes y ex colaboradores, ya que seguramente serán consultados sobre usted. Comprométalos. Su futuro muchas veces estará en manos de quienes hablarán bien (o mal) de usted. Nunca menosprecie a un amigo o contacto por el hecho que no tenga un buen trabajo o porque no tenga trabajo: la persona que menos espera puede relacionarlo con un excelente puesto.

Quinto: no pierda la fe ni se desanime. Conseguir un trabajo puede tomar tiempo y mucha paciencia. No tire la toalla porque no lo encuentra fácilmente. Ante la duda, regrese al primer punto y siga dándole. Recuerde: conseguir trabajo demanda proactividad, mucho esfuerzo, método y disciplina. �?nimo, dedicación ¡y la mejor de las suertes!