De la casa a la oficina, de la oficina a la casa. Mucho trabajo y pocas oportunidades de mirar fuera de las mismas cuatro paredes. No hace contactos. Nadie lo conoce fuera de su organización o quizá de su sector. No participa en asociaciones gremiales, organizaciones civiles o comités de ayuda. No asiste a eventos, menos a seminarios y no contribuye con ninguna causa social. Como no tiene tiempo ni de respirar, ¡qué va a estar pensando en estas cosas! ¿Le suena familiar?

Si ese es usted, permítame decirle, con todo respeto, lo mismo que le decimos a las personas con quienes hacemos ‘coaching’ ejecutivo o a quienes nos piden consejo para avanzar en su carrera: ¡cuidado!

Usted está dejando pasar valiosísimas oportunidades de contribuir, de devolver; de ser parte de lo que pasa en el país y el mundo. Más aun, está perdiendo la oportunidad de aprender, de ejercer o demostrar su liderazgo y de desarrollar distintas competencias y habilidades de las que usa en su trabajo. Está dejando de conocer y de darse a conocer a muchas personas de diferentes sectores y niveles. Está dejando de lado la construcción de su marca personal y descuidando su reputación.Participar activamente en gremios, organizaciones civiles, de apoyo social, asociaciones privadas o públicas de apoyo a intereses específicos (niños, género, salud, educación, arte, cultura, religión, deporte, prevención del uso de drogas, entre muchas otras) tiene enormes beneficios por donde se mire: nos permite no quedarnos afuera del quehacer nacional. Nos conecta con otras personas, otros intereses, otras ideas, otros mundos. Participar nos da otro nivel de contactos, amplía nuestros horizontes, y nos saca del encierro de manejar un solo tema, una sola perspectiva, un solo grupo con las mismas ideas o visión de las cosas. Nos hace parte del mundo de los que hacen cosas, de los que avanzan, lideran y contribuyen.

Damos nuestro aporte, ideas, tiempo y energía en beneficio de causas o muchas personas y, en el proceso, ganamos mucho para nuestra formación, satisfacción personal, carrera, marca personal y, por supuesto, nuestra reputación. Es contribuir a hacer país, ¡con el beneficio agregado de desarrollar nuestra estatura profesional!

Contribuir con causas relevantes para la sociedad nos da también la oportunidad de devolver en algo lo mucho que el país nos da. Obviamente, toma tiempo y a veces cansa, y mucho, pero habla de nuestro perfil solidario, participativo y, en especial, de nuestro perfil de liderazgo; un liderazgo práctico, real y con resultados muchas veces más fáciles de cuantificar y demostrar que los del trabajo diario… y el liderazgo es la más buscada de las competencias.

Hoy por hoy, el perfil y el currículo que no muestran el rubro “otras actividades” son considerados pobres o incompletos. Contribuir y tener un compromiso de responsabilidad social habla de liderazgo, visión, solidaridad, de una estatura personal multidimensional que trasciende el interés personal. Habla de la madurez de quien es capaz de comprometerse con el bien común. Nos hace mucho más empleables, mejor contactados y con mejores oportunidades de nuevos negocios, claramente de avanzar en nuestra carrera o de recolocarnos, si fuera el caso.

Póngalo entre sus prioridades. Encuentre su tema o desarróllelo y empiece a pensar en su legado personal para contribuir al desarrollo del país y nuestra gente. Hágalo hoy mismo, para ser parte de los que hacen que las cosas pasen y, además, se sienten bien y tienen éxito en sus carreras.