José trabaja con nosotros desde hace años. Es trabajador, serio, confiable y de buen trato. Es de Pisco y el terremoto destruyó su casa, como la de muchos otros. Ahora, buscamos cómo apoyarlo porque él ha sabido ganarse el respeto y afecto de quienes lo conocen. Su ‘red de contactos’ está funcionando porque la sembró hace mucho y ha cuidado de ella cada día, con cada persona con la que trata.

Sin embargo, la mayor parte de las personas tiembla cuando escucha que tiene que hacer contactos. Creo que se imaginan a sí mismos pidiendo trabajo de puerta en puerta a sus amigos y a los amigos de sus amigos. O, peor aún, se sienten expuestos a declararle al mundo entero que algo malo pasa en sus vidas y por eso deben salir a buscar a quienes los puedan ‘rescatar’. De terror.Otros, equivocadamente, creen que hacer contactos es una actividad manipuladora, es decir, quitarle tiempo a alguien en beneficio propio. Y, peor aún, creen que hacer contactos es llamar a pedirles favores a personas con las que ya no tienen ninguna relación desde hace años o incluso personas con las que nunca se llevaron bien o incluso con desconocidos.

Hace unos meses escuché de un valioso joven peruano una expresión que me dejó gratamente sorprendida: ‘redes de confianza’. Creo que se refería a algo distinto, pero aplicar ese término para sustituir al temido ‘redes de contacto’ ayuda a quienes se angustian al escuchar esta última.

Entonces, hacer contactos o tejer redes de confianza es establecer y mantener vigentes los vínculos con las personas que nos conocen, aprecian y respetan. Es mantener siempre actualizada la relación, especialmente si se presentan cambios en nuestras vidas o en las suyas. Es tener y mostrar un genuino interés por nuestro interlocutor, su vida, su familia, sus planes, retos y aspiraciones.

Incluso para quienes están buscando trabajo construir redes de confianza es compartir un momento agradable volviendo a establecer la confianza, la camaradería, la relación. Es informarlos personalmente y positivamente de nuestras novedades, de nuestras ganas de hacer cosas, “renovando” siempre nuestro posicionamiento personal. Tender ‘redes de confianza’ es, incluso, muy grato: ¡es una actividad social humana fundamental!

Un punto importante: no hay contacto chico. Uno no establece confianza solo con quienes son importantes o poderosos por el hecho de serlo. Mucha gente comete el error de hacer sus listas de contactos incluyendo solo a quienes ostentan altos cargos o lideran empresas, dejando de lado a pares o subordinados, que son quienes, por lo general, mejor nos reciben, más afecto nos brindan y hasta mejores datos de oportunidades escondidas nos terminan dando.

La clave para tener redes de confianza exitosas es no esperar a tenderlas solo cuando las necesitamos. La red se hace solita si uno da de sí: radica en nuestra capacidad de dar. Si no damos, si solo esperamos recibir o solo pensamos en pedir algo, entonces no se establece la confianza y, por ende, la red no se construye. Nuestra vida diaria está llena de oportunidades para tender redes y mantenernos siempre activos y vinculados: congresos, seminarios, asociaciones de padres de familia, gremiales, reuniones sociales, de trabajo, etc.

Todo momento que brinda la oportunidad de interactuar con gente conocida o de conocer a nuevos amigos es un momento valioso. No lo desaproveche. A la gente le gusta ayudar, y es justo en esos momentos donde más se ve de qué madera estamos hechos. ¡Y ahora nos toca ayudar a José y a todos quienes hoy nos necesitan y confían en nosotros para reconstruir sus vidas!