Fieles a nosotros mismos y a nuestra empleabilidad, debemos empezar el año haciendo un plan claro y ambicioso de metas personales y profesionales. Este plan debe contar con acciones y estrategias orientadas hacia los tres pilares del éxito profesional: las habilidades, destrezas, experiencias, logros y resultados, por un lado; los contactos y las relaciones, por otro; y, finalmente, la imagen y la reputación.

Una buena manera de organizarse es respondiendo a preguntas como estas: ¿Cómo pienso actualizar este año mi perfil de habilidades, talentos y conocimientos para mantenerme empleable? ¿Qué cursos tomaré? ¿A qué congresos asistiré? ¿He evaluado mi perfil y mi carrera a la luz de mis metas de largo plazo? ¿Conozco realmente mis fortalezas y debilidades? ¿Cómo reforzaré mis ventajas competitivas? ¿Cómo reduciré la exposición de mis puntos débiles? ¿Tengo un ‘coach’ ejecutivo que me ayude a mejorar mi perfil en menos tiempo? ¿Está actualizado mi currículum vitae con logros y resultados?¿Cuál es el valor agregado de mi trabajo? ¿Cómo le daré seguimiento a mi contribución para conocer su impacto en la hoja de resultados? ¿Sé hacia dónde se orienta mi industria? ¿Qué cambios preveo? ¿Qué leo para mantenerme actualizado? ¿Qué leeré? ¿Cómo obtendré información de lo que viene? ¿Qué están haciendo mis competidores al respecto? ¿Cómo están mis habilidades de liderazgo, de comunicación verbal, de negociación? ¿Es mi inglés óptimo? ¿Son las computadoras mis amigas?

¿Cómo actualizaré e incrementaré mi red de contactos? ¿Cuánto de mi tiempo dedicaré a desarrollar nuevas relaciones? ¿Cuál será mi aporte para una empresa socialmente más responsable? ¿Cómo reforzaré mis relaciones con pares, subordinados y jefes, con clientes y proveedores?

¿Cómo contribuiré al desarrollo de mis subordinados? ¿Reconozco en ellos a mis principales contactos y referentes futuros? ¿Valoro realmente a las personas que trabajan conmigo? ¿Se los dejo saber? ¿Cuánta importancia le daré a participar en actos con colegas y amigos de antes? ¿Qué les aportaré yo a ellos? ¿Tengo mentores? ¿Con qué frecuencia me reúno con ellos? ¿Los escucho y aprecio su dedicación?

¿Conozco mi imagen y reputación en el mercado, en mi empresa, con mi gente, mis competidores y mis superiores? ¿Tengo un plan para mejorarla o desarrollarla fuera de mi empresa? ¿Tengo un enfoque de integridad en mi vida profesional y personal por igual? ¿Cómo pienso contribuir a mi buen nombre profesional? ¿Es mi conducta consistente con los valores que predico? ¿Soy leal conmigo mismo y mi visión de largo plazo? ¿Cuánto ahorraré este año para poder comprar mi libertad profesional?

Y finalmente: ¿He aceptado el hecho de que el mercado será altamente competitivo, turbulento e impredecible? ¿Es mi estrategia viable para vivir con esa realidad y seguir desarrollando mi plan de carrera personal? ¿Estoy listo para crear mi propia realidad y mi futuro cercano sin dejar de pasar un minuto más?

De ser así, este, definitivamente, será un feliz 2008.