Cuántas veces hemos escuchado a amigos, o a nosotros mismos, criticar al jefe por razones muy diversas. “No me valora”, “no mira mi trabajo”, “yo lo hago todo”, “yo sé más… tengo más tiempo en la organización”, “no se compara con mi anterior jefe”, son algunas de las frases con las que se empieza a construir una barrera que, finalmente, nos aisla de la organización y lleva a lo inevitable: nuestra salida.

¿Qué hacer? Adaptarse es la respuesta, si es que obviamente no hay temas éticos de por medio. Si bien tener un jefe líder que nos valore es el sueño de todo colaborador, el mundo no es perfecto y debemos partir por alinearnos con el jefe que tenemos para así construir una relación laboral que nos beneficie a nosotros y a la organización y, quién sabe, ayude a construir a ese jefe con el que soñamos.Sobrestimar nuestro poder o enfrentarnos con el jefe, especialmente cuando el nuevo en la organización es él, es una actitud casi suicida. No hay nada que afecte más a nuestra imagen en la empresa que mostrar actitudes como la de sentirse indispensable, autosuficiente o dueño de la verdad. O de tener siempre una actitud de confrontación con el jefe. Por el contrario, ser leales con nuestros jefes y respaldarlos, obviamente dentro de lo que manda la honestidad para con uno mismo, es un valor que asegurará nuestra empleabilidad. Si bien es importante exponer nuestros puntos de vista, lo es también escuchar y respetar los de los otros, generando una cultura de respeto para con nuestros compañeros y jefes.

Partamos entonces con dar el primer paso para construir una relación productiva con nuestros jefes. Aquí les presento algunas pautas para hacerlo:

1. Piense en su jefe como su principal cliente: de él dependerá que la organización quiera seguir comprando sus servicios.

2. No imagine que puede cambiar a la organización o al jefe. Nosotros somos quienes debemos adaptarnos a los diferentes estilos gerenciales y a la cultura de la organización. Obviamente, sin afectar nuestros valores.

3. Nunca subestime a su jefe, muéstrele respeto por más que se sienta frustrado por su desempeño. Tenga paciencia, que es de sabios, y use siempre sus mejores habilidades diplomáticas, tacto y tino, en situaciones de tensión o crisis, sin generar jamás un conflicto abierto con su jefe, y menos en público.

4. Sea cauto y cuídese de crear la impresión de ser desleal. Eso no se lo perdonarán jamás.

5. Recuerde que su jefe también tiene que responder ante otras personas, clientes o accionistas. Cualquier cosa que usted pueda hacer para ayudarlo a ser exitoso, mejorará la imagen del equipo, y reflejará muy bien sus prospectos de carrera.

6. Nunca permita que su jefe se encuentre con un suceso imprevisto, especialmente frente a otros; esto hará que aparezca como desinformado y daría la impresión de que usted no lo está informando adecuadamente.

7. Coopere con su jefe y valore sus aportes.

8. Pregúntese qué es lo que puedes hacer para facilitar el trabajo del equipo. ¿Su trabajo está dificultando o apoyando el trabajo de otros?.

9. No asuma que usted sabe todas las respuestas. Escuche con mente abierta y actúe en consecuencia con las respuestas.

10. Finalmente, su jefe y todos dentro de la organización, solo son seres humanos y necesitan de la aceptación y aprobación de los demás. ¡Nunca lo olvide!