En el año de la crisis supimos que debíamos redoblar nuestros esfuerzos para ayudar a muchos a mantener su espíritu en alto frente a un mercado laboral que se anunciaba duro y complicado. ¿Cómo enfocar la atención y energía de personas en busca de trabajo para que lograran sus objetivos sin desmoralizarse por las noticias negativas que llegaban diariamente?

La tarea fue un reto único. Partimos por afirmar que, en efecto, la crisis complicaría las cosas, pero también que no podía derrotarnos por adelantado.

Apelamos a la “fuerza peruana” para enfrentar dificultades, recordándoles las veces que enfrentaron problemas en sus vidas y el cómo salieron adelante gracias a su esfuerzo y dedicación.La mayoría se focalizó en seguir los pasos que la experiencia de tantos años ha demostrado que funcionan. Definieron planes y objetivos, y trabajaron a tiempo completo en sus programas de recolocación. Sin entrar en detalles del método, quiero resaltar el ambiente que construyeron. Había fe, garra, solidaridad, mucha actividad y determinación de salir adelante.

Así supimos que ayudarlos a mantener esa buena actitud y el enfoque positivo era muy importante para ayudarlos a lograr sus objetivos.

Mantener la moral, la confianza en ellos mismos y en su capacidad de labrar su propia realidad se volvió la clave de nuestro accionar diario. ¡Y lo logramos! Celebramos cada colocación como un buen auspicio para la siguiente. Fomentamos los vínculos humanos, compartiendo información, historias de éxito, contactos, buenos momentos, charlas y muchas reuniones.

El valor y el éxito de quienes decidieron no amilanarse por las dificultades y sacaron fuerzas ante la crisis animó a otros que aprendieron de ellos y hoy agradecen su buena energía y experiencia compartida.

Ciertamentente, todos enfrentaron momentos de duda, inseguridad y temor: el 2009 no era el mejor momento para buscar trabajo o poner un negocio. Aceptar eso con lucidez y madurez les permitió sacar la fuerza necesaria para evitar que el desánimo los dominara.

También confirmamos que el negativo consuetudinario labra su propia “mala suerte” porque obtiene lo que espera. Además, propala su pesimismo culpando siempre a terceros o las circunstancias de “su situación”, sin cumplir con hacer su parte del trabajo. Felizmente fueron la excepción!

Más que nunca una de mis citas favoritas de Aldous Huxley mostró su vigencia: “Experiencia no es lo que te pasa en la vida, es lo que haces con lo que te pasa en la vida”.

Así volví a comprobar con excelentes resultados cuantitativos en términos de recolocaciones algo que ya sabía: creer que se puede alcanzar una meta, con sentido de urgencia y mucha dedicación es determinante para lograr hacerlo!

Uno crea lo que cree. Las profecías suelen ser auto cumplidas y creer con intensidad que se puede triunfar es clave para lograrlo. Unos lo llaman fe, otros voluntad y determinación, otros energía positiva. Tenga el nombre que tenga, esa fuerza interna nos hace imparables y está allí, dentro de nosotros, lista a acudir si la buscamos. Fui testigo de excepción de cómo la usaron quienes consiguieron sus metas el año de la crisis. ¡Fue una lección inolvidable!