Hace pocas semanas realizamos una encuesta para medir el nivel de empleabilidad de los profesionales en el Perú. Más de 5.500 ejecutivos y profesionales de todos los sectores la contestaron (¡5.765 para ser exactos!). Y nos encontramos con algunas sorpresas. Por ejemplo, el grupo de los gerentes generales (909 de ellos, que equivale al 17% de la muestra) resultó ser de lejos el más satisfecho con su trabajo, el grupo que siente que genera más logros cuantificables y que establece mucho mejor sus objetivos personales de desarrollo. Es también el grupo que tiene más estudios –el 60% tiene MBA y/o maestrías– y el mejor nivel de inglés. ¡Pero solo el 11% de los gerentes generales de la muestra son mujeres!

Eso nos llamó la atención, especialmente porque las profesionales mujeres son el 28% del total de la muestra, y porque en general las respuestas de ambos géneros fueron muy parecidas en casi todos los puntos de la encuesta. ¿Dónde encontramos las mayores diferencias como para tratar de entender por qué tan pocas mujeres llegan a ser gerentes generales? En dos temas específicos.

El primero de ellos es la cantidad de mujeres que no tienen estudios de posgrado (29 % frente al 20% de los hombres que no los tienen) y, sobre todo, en el menor número de ellas con MBA (19% frente a 33%). Eso nos hizo pensar que, al parecer, por el tipo de programa de posgrado que eligen seguir las mujeres (cuando los hacen), se orientan más a programas especializados – o funcionales –, mientras que los hombres se enfocan más en prepararse para posiciones gerenciales o de liderazgo, que a la larga son las que generan mayores niveles de satisfacción y empleabilidad, también según los resultados de esta encuesta.

En segundo lugar, fue interesante observar las diferencias en todo lo vinculado al manejo y desarrollo de la red de contactos (como sabemos bien, sin contactos no hay empleabilidad). Los profesionales hombres dedican más tiempo que las mujeres a asistir a reuniones y eventos de negocios y a tener a reuniones uno a uno con diversos directivos. Las mujeres, sin embargo, le dedican más tiempo a asistir a reuniones con amigos de la universidad, colegio o trabajos anteriores. Es decir, los hombres parecen usar sus actividades de ‘networking’ de manera mucho más estratégica y más enfocada a sus carreras, mientras que las mujeres lo hacen de manera más social y sin una agenda clara con foco en su desarrollo. Incluso online, aunque ellas son más cuidadosas de su marca o reputación en las redes sociales, invierten menos tiempo que los hombres en Linkedin, red social enfocada a lo laboral.

Por otro lado, la enorme cantidad de respuestas de la muestra nos confirmó el creciente interés que hay en nuestro país por todo lo vinculado al desarrollo de carrera y la empleabilidad, entendida como la capacidad para agregar valor, desarrollar las competencias requeridas, así como las redes de contacto para encontrar o mantener un espacio de contribución profesional cuando y donde sea necesario.

Si bien en el Perú poco se hace para educar en estos temas, nosotros estamos convencidos de su trascendencia: con profesionales más lúcidos y más estratégicos en todo lo relacionado a su nivel de empleabilidad tendremos fuerzas laborales más satisfechas, vigentes y diversas en organizaciones cada vez más productivas y competitivas.