Dicen que es más fácil encontrar un buen marido o una buena esposa que un buen socio. Habiendo visto decenas de empresas formarse por quienes optaron por continuar su carrera como emprendedores –y muchas de ellas fracasar por problemas entre los socios–, no puedo sino estar más que de acuerdo con esa expresión.

Por eso, es muy importante que los socios de toda empresa en formación discutan a fondo, acuerden con detalle y firmen un acuerdo formal entre ellos. Y lo ideal es hacerlo incluso antes de firmar la constitución legal de la empresa.

El acuerdo de socios se hace idealmente cuando los socios están entusiasmados e ilusionados con el negocio o la sociedad, –cuando están de ‘romance empresarial’–. Es el mejor momento para que definan de antemano y de buena fe los muchos temas sobre los que podrían tener diferencias o desacuerdos más adelante. ¡Y son muchas las distintas expectativas o los diferentes intereses que luego podrían separarlos, disgustarlos o crear desconfianzas entre ellos afectando la relación, la empresa o, peor aun, el negocio mismo!

¿Cuáles son los temas a tratar en el acuerdo entre socios? Son muchos y dependerán por supuesto del tipo de negocio, sector y número de socios, pero aquí menciono algunos ejemplos. Políticas de reparto de utilidades (¿cuándo las recibiremos? vs. ¿seguimos reinvirtiéndolas en el negocio?); ritmo de crecimiento y nuevas aportaciones (¿cómo nos protegemos de que un socio ‘licúe’ a los otros o cuando uno ya no quiere seguir aportando?); políticas de contratación de personal (¿contrataremos a parientes o solamente a quienes tengan el perfil ideal para las distintas posiciones?); cómo hacemos si alguien quiere vender su parte o si queremos vender toda la empresa (¿los socios tienen preferencia de compra o tienen derecho de veto a un posible comprador?); qué hacer si alguno de los socios muere (¿su familia participa del negocio o recompramos esas acciones a un precio justo?); política de contratación de proveedores (¿serán empresas vinculadas a amigos o parientes o haremos transparentes procesos de selección de proveedores?); políticas sobre los gastos de representación de los socios (¿será admitido el uso de las tarjetas de la empresa para fines ‘personales’?); políticas de endeudamiento (¿quiénes autorizan los montos y/o los máximos admitidos?); riesgos preacordados para inversiones, entre otros muchos más…

Un tema que genera muchos desacuerdos es el perfil y sueldo de los ejecutivos que trabajarán en la empresa. Muchos asumen que, por el hecho de ser socios o accionistas, tienen derecho a recibir un sueldo mensual. Eso es un error. Solo deben recibir sueldo quienes, en efecto, trabajan en el negocio; tienen responsabilidades formales en la operación; y, además, una capacidad de aporte real.
Así, muchos confunden los roles de accionistas o inversionistas con el de directores o ejecutivos y ponen en riesgo la operatividad y el buen gobierno corporativo de la empresa. Sentarse a enfrentar los temas cruciales entre socios es vital para el futuro de la sociedad y hacerlo solo toma unas horas, evitando así años de desencuentros, disgustos o enfrentamientos. Dicho eso, ¡no saben lo difícil que resulta convencer a los nuevos emprendedores y los futuros socios para que hablen de estos temas entre ellos cuando están creando la sociedad!