La mejor oportunidad para hablar mal de nosotros mismos, es cuando en una entrevista de trabajo te preguntan: “háblame de tus defectos, de tus debilidades, de oportunidades de mejora…” y debemos tener mucho cuidado. Uno tiene que ser honesto, pero sobre todo tiene que haber preparado con anticipación qué es lo que se va a decir, mostrar o presentar como una debilidad, defecto o un área de oportunidad. Una sugerencia es, siempre hablar de las debilidades en tiempo pasado, como algo que identificamos antes, que hemos aceptado, que hemos resuelto y logrado mejoras al respecto, pero que todavía probablemente sigue latente…