Algún día me preguntaban ¿qué era una de las cosas que más desanima a un entrevistador para contratar a una persona? La verdad es que pensé en varias cosas, pero al final, creo que me quedo con la arrogancia. Creo que nada desanima más a un entrevistador que encontrarse con una persona arrogante. Alguien que, probablemente de manera equivocada, en un afán de hablar bien de sí mismo, presentar bien sus fortalezas, sus logros, resultados y el valor que ha agregado, termina adoptando una pose de autosuficiencia o una pose de sobrado que hace que se cause una muy mala impresión. Acuérdense que las personas quieren contratar gente con la que puede trabajar de una manera agradable, ser buenos miembros de equipo, que se ajuste bien al equipo que existe. Alguien que comprenda que los logros van a venir del equipo completo y no de cada uno como jugador individual.