Sin título

¿Alguno de ustedes empezaría a construir su casa sin haber hecho antes los planos? Es decir, ¿se pararían encima del terreno con su pico y lampa y empezarían a cavar los surcos al ojo? Que creen que pasaría cuando sus colaboradores les preguntaran: ¨Oiga, ¿dónde cavamos para la cocina?, ¿se atrevería a responder: ¨no sé, bueno, por ahí, bueno, quizá mejor allá, al fondo? Estaríamos locos, ¿cierto? Sabemos que no podemos mover ni siquiera una piedra sin tener un plano listo y bien hecho, y obviamente sin una idea muy clara de lo que queremos, cómo lo queremos, cuanto nos vas a costar, si lo podemos pagar o no.

Me encanta esta frase de Séneca que dice: ¨Si uno no sabe hacia qué puerto navega, ningún viento le será favorable¨ O dicho de otra manera: ¨La mayoría de gente no le apunta a nada en la vida, y acierta con increíble puntería¨.

Quizá por eso es clave tomar conciencia que tenemos que planear seriamente nuestra vida y nuestra carrera. ¡No podemos darnos el lujo de no hacerlo!

Entonces, empecemos nuestro plan de carrera haciendo nuestro plan de vida. Una buena idea es tomarnos 30 minutos hoy mismo, esta noche, para pensar en: ¿qué quiero hacer?, ¿adónde quiero llegar?, ¿qué quiero hacer con mi empresa, con mi vida profesional, con el negocio que quiero poner?, ¿qué quiero hacer con mi vida personal, con mi salud, con mi familia? Y quizá debamos tomarnos también 30 minutos cada trimestre para preguntarnos: ¿cómo vamos progresando?. Es claro que tenemos que medirnos, porque si no lo hacemos, ¿cómo vamos a saber cuáles son nuestros propios y muy personales indicadores de éxito?

De la misma manera, en el planeamiento de nuestro plan de carrera (y de toda nuestra vida incluso), primero debemos mirar a largo plazo. Y pensar bien en qué queremos convertirnos, a dónde queremos llegar, quiénes queremos ser; y en función a esa mirada ambiciosa, no limitada, ponernos metas y objetivos para los próximos 20, 10, 5 años, 1 año, etc. Para poder decidir claramente hacia dónde queremos dirigir nuestra vida profesional. La idea es atreverse a inventar un futuro. A verlo por delante, aspirando a tener éxito, a soñar cosas buenas y grandes para nosotros y luego, de ahí en adelante, lo que sigue es hacer el plan. Una vez que tengamos el plan de carrera establecido, necesitamos plazos e indicadores claros para saber si vamos por buen camino.

Ya estamos empezando el segundo semestre del año y espero equivocarme, pero seguramente muchos aún no han diseñado su plan para el año. Entonces, la pregunta crucial es ¿qué van a hacer este año?

Una forma fácil y práctica de planearlo para no dejarlo más de lado es crear un cuadro en excel en el cual tengamos colocados todos nuestros objetivos del año, agrupados por meses y hacer un seguimiento periódico para ver si logramos cumplirlos o no en el tiempo establecido. Con este método sencillo podemos saber cómo estamos avanzando, dónde nos desviamos, qué cosa nueva debemos agregar, qué hay que cambiar, etc. Eso nos dará una idea clara de cuáles son los retos de cada mes, semana o trimestre. ¿Toma tiempo? Sí, pero sin ese plano o cuadro no tendremos claro si vamos llegando o no.

Por ejemplo, si uno de los objetivos para este año es conseguir un nuevo trabajo o un ascenso, lo más importante es analizar si ese nueva posición se ajusta a los objetivos del plan de carrera establecido, es decir, si está inserto en el plan mayor, si nos lleva a la gran meta, a la meta de 10 años, a la meta de 20 años, etc. De ser así, lo primero que hay que definir es cuál es nuestro perfil de empleabilidad y cómo estamos en un análisis competitivo con nuestros posibles competidores. También es vital saber bien ¿cuáles son los indicadores de éxito que nuestra posición requiere?, ¿qué logros debemos alcanzar y cuáles son las medidas de éxito de los mismos?, ¿qué queremos aprender? cursos, seminarios, congresos, maestrías que queramos llevar este año; ¿qué contactos queremos tener, mantener o renovar? No olvidemos que nuestros contactos son los principales “vendedores” o promotores de nuestra reputación y de nuestro perfil. Es importante también considerar ¿a quién queremos ayudar o qué podemos hacer por otros?, (¿recuerda la ley de reciprocidad?, recibimos tanto como damos). Además, el hacernos mejores personas impacta positivamente en nuestra marca y en nuestra reputación.

Así, la idea es prepararse a fondo para alcanzar la meta trazada para el año y continuando con el ejemplo, hacerlo según el perfil requerido para el puesto en función de las particularidades de cada sector y de cada especialidad. Así, cuando tengamos la oportunidad de una entrevista, no hablemos de lo que ya hicimos, sino de lo que podríamos hacer de aquí en adelante aportando ideas interesantes desde el primer momento. Eso ya nos convierte en un candidato mucho más competitivo y atractivo, y sobretodo, bien encaminado a cumplir nuestras metas de corto plazo y en buen camino para lograr las de largo aliento. La mejor de las suertes en el planeamiento de sus carreras y de sus vidas!

Publicado el 20 de Abril 2014 en América Economía. 

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