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Cada vez son más las empresas conscientes que su principal activo es el talento de sus colaboradores. Incluso en sectores muy competitivos, las empresas exitosas se “roban” a los mejores empleados y ejecutivos de sus empresas competidoras y de otras empresas cuando los necesitan para mejorar sus resultados o sus cuadros de talentos. Cuando existe crecimiento, hay obviamente mayor necesidad de contratar talentos y por supuesto, de retener a los que ya trabajan en la organización.

Por ello, la mayoría de las empresas exitosas saben que no pueden tratar mal nunca ni en ningún aspecto a sus colaboradores, especialmente en momentos de cambio. Saben que el día que lo hagan, los mejores, los más talentosos y más empleables se irán. Y se irán rápidamente ya que de hecho, los más empleables son quienes tienen las mejores oportunidades de una rápida recolocación y rara vez esperan a que las cosas se solucionen por sí solas. Toman acción y parten en busca de mejores oportunidades, de más retos, de más salario emocional y/o de más reconocimiento.

Siempre que nos preguntan por qué una empresa invierte en contratar servicios para ayudar a recolocar al personal que sale de la empresa, nosotros mencionamos el cómo todos los colaboradores prestan mucha atención a la manera en que la empresa trata a los que se van. Sobretodo, de cómo los mejores miran el respeto que se da o no a los que salen y la ayuda que se les da para continuar su vida laboral. Es que esas son señales certeras de cómo los tratarían a ellos llegado el caso. También son señales claras de la consistencia entre lo que la empresa predica (como valores de respeto y aprecio a los colaboradores) y lo que en verdad hace cuando hay cambios y algunos deben irse.

Sin embargo, aún existen empresas que tienen una actitud equivocada y que actúan como diciendo a sus empleados: “agradece que tienes suerte de tener un trabajo”. Estas son organizaciones que podríamos definir como inmaduras en su desarrollo en el área de recursos humanos y que en un escenario de negocios competitivo no pueden atraer ni retener a los mejores talentos. Cuando se compite por talento, pierde la empresa que no ofrece un buen lugar para trabajar.

Si usted está actualmente trabajando en una empresa de este tipo, quizá sienta que no tiene caso invertir en elevar su nivel su empleabilidad ya que no le sirve mucho al interior de una empresa que no valora la meritocracia o que en general no aprecia a su gente o a los talentos. Pero tenga la seguridad de que usted tendrá mejores opciones fuera de ella si mantiene vigente su empleabilidad. Y que esas opciones las puede encontrar cuando finalmente decida buscarlas.

Pero es importante resaltar que el hecho que la empresa en la que trabajamos no sea la ideal no nos da la excusa para descuidar nuestra empleabilidad. Sentirnos como víctimas no nos ayuda en nada y, más bien, sabotea nuestro crecimiento y desarrollo. Recordemos que las personas con alto nivel de empleabilidad siempre tienen alternativas de trabajo y que las empresas exitosas y modernas se esfuerzan para competir por ellas, y sobre todo, para retenerlas.

Ciertamente mientras más valor aportemos a la empresa, más “fuerza” tendremos a la hora de negociar en buena fe, porque no querrán que nos vayamos. Pero si somos empleados o ejecutivos que no generamos valor real y cuantificable, que no contribuimos con las metas planteadas (es decir, si somos menos empleables), podrán prescindir de nuestros servicios en cualquier momento.

Sin embargo, igual hagamos una salvedad. Podemos brindar el mejor servicio posible, agregar mucho valor, y a veces, igual, nos quedamos sin trabajo. Eso, porque las empresas están sujetas a cambios permanentes: las compran, se fusionan, cambian su tecnología, cambian sus dueños, cambian las políticas, las metas, la visión, etc y ninguna puede garantizarnos trabajo seguro.

En tal caso, la empleabilidad se traslada al exterior, a las posibilidades de conseguir un trabajo igual o mejor en otra empresa. Por eso es que hoy, estar en transición es una situación considerada normal y natural dentro del ciclo de vida de trabajo de un profesional. Lo que debemos hacer es tratar de mantener una actitud siempre apropiada y muy positiva, y una reputación impecable de buen colaborador y de gran generador de resultados para lograr mantener siempre una alto nivel de empleabilidad.

Publicado el 20 de Marzo 2014 en América Economía

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