Si bien es cierto comencé a jugar consolas desde muy pequeño, fue recién con el PSX que jugué por primera vez un  RPG. No había probado antes los Final Fantasy para SNES, ni los Dragon Quest, ni siquiera los Zelda (aunque con este post me pregunto si Hexen o Heretic para PC caen en ese rubro). El primero fue Final Fantasy VII y desde ahí me quedé enganchado con el género.

Más o menos a esa edad también comencé a jugar juegos de rol (con papel y lápiz). Empecé con la tercera edición de Dungeons & Dragons y pasaba horas con mis amigos jugando y creando mundos alternos y personajes extrañísimos. Fue ahí cuando me enteré del gran espectro de juegos de rol para consolas y computadora que existían en ese momento. Sobre eso tratará este artículo.


El primero que probé fue Baldur’s Gate 2, un juegazo que me mantuvo frente a mi PC varias semanas. Basado en el universo Forgotten Realms y con reglas de la segunda edición de Dungeons & Dragons, Baldur’s Gate era una saga de rol en el que el jugador componía su “party” de acuerdo a su estilo (con guerreros, magos, bribones, bárbaros, etc) y se esforzaba por realizar las tareas que los ciudadanos  le encomendaban, sin alejarse de la misión principal del juego. Lo único que me apena es que nunca llegué a jugarlo por Internet con mis amigos en modo cooperativo.

Después seguí con un juego muy parecido, Icewind Dale 2, que al igual que Baldur’s Gate, estaba basado en Forgotten Realms y con reglas de segunda edición de Dungeons & Dragons. La experiencia fue igual de gratificante y me quedé pidiendo más. Así llegaron otros similares como Pool of Radiance (que ya usaba reglas de tercera edición) y luego Neverwinter Nights. Este último estaba planteado básicamente para ser jugado online, así que lo probé en un servidor argentino en el que duré unas semanas. Simplemente no tenía tiempo para seguir con mi personaje.

En esas épocas también llegó a mis manos Diablo 2, probablmente uno de los juegos a los que más tiempo le dediqué en mi vida. Llegué a tener Paladines, Bárbaros y Asesinas en nivel 100, aunque nunca llegué a terminarlo en la última dificultad: Hell. Años más tarde, cuando sus creadores (Blizzard) lanzaron un nuevo update (la versión 1.10) volví a instalarlo y a revivir aquellas horas llenas de demonios y ansias por encontrar los items más raros del juego.

Ya en los últimos años me alejé un poco de este tipo de juegos aunque tuve algunos contactos con el género: Un juego de Baldur’s Gate para PS2, el juego Temple of Elemental Evil para PC, Dungeon Siegue, Morrowind… hasta que llegaron los MMORPG (Massive multiplayer online Role Playing Game).

El primero que jugué fue MU. Al principio me pareció estupendo, la idea de tener un personaje y poder interactuar con miles que son controlados por personas alrededor del mundo en un universo constante me pareció muy innovadora. Sin embargo, el sistema de combate y la monotonía de las quests hizo que lo desinstalara. Luego de eso, seguí mi vida con cierto prejuicio contra ese tipo de juegos hasta que mi hermano me trajo Lineage 2, similar a MU pero con mejores gráficos. Sentí que el juego estaba mucho más trabajado, me gustó bastante, pero lamentablemente se acabó la beta y no me pareció una buena oferta pagar una mensualidad para poder jugarlo.

Quizás por eso el lanzamiento de World of Warcraft (WoW) no me llamó tanto la atención en un principio, pues nunca pensaba jugar eso si tenía que pagar mensualmente y además mi conexión a Internet no iba a permitir un juego muy fluido. No obstante, hace unos meses me bajé el trial de 10 días y me gustó bastante. El sistema era similar hasta cierto punto con Baldur’s Gate en la manera de asignar puntos de habilidades la experiencia, pero por supuesto que WoW tenía mejores gráficos. Actualmente estoy pensando en conseguir una suscripción para este verano, una vez que consiga una mejor tarjeta de video.

Estas laptops las está sacando Dell y son un modelo especial de la línea XPS M1730 con motivos de WoW.

Otro juego que probé y que recomiendo (en especial porque no se debe pagar una mensualidad, basta con el juego original) es Guild Wars y sus expansiones, que siguen la línea de WoW aunque en mi opinión es ligeramente inferior.

En las consolas de nueva generación también han aparecido algunos juegos de rol interesantes, como Oblivion y Mass Effect (No considero a Blue Dragon ni Eternal Sonata pues pertenecen a los RPGs japoneses que para mí merecen una clasificación diferente a los juegos de los que ha tratado este artículo) que demuestran que el género tiene para rato.

Acá un video de Baldur’s Gate 2 y luego uno de Diablo 2.

PD: Debo dejar en claro que este tipos de juegos nunca reemplazará por completo la experiencia de jugar un juego de rol de lápiz y papel con tus amigos alrededor de una mesa, cada uno hablando con voces raras y lanzando dados mientras la madrugada está por terminar.