Hace unos días fue el día de los enamorados y muchas parejas lo celebraron saliendo a tomar algo, yendo a bailar, o quizás se quedaron en casa viendo películas en DVD. ¿Alguna se habrá quedado jugando por Internet? Eso fue lo que me puse a pensar el viernes cuando estaba hablando con un amigo que no veía hace tiempo y su enamorada. Se conocieron por el juego en línea Lineage 2. Él es peruano y ella vino desde España. Le conté a ella que su enamorado empezó a jugar Lineage debido a mí. “Te estaré siempre agradecida” me dijo.

Los Massive Multilayer Online Rol Playing Games (MMORPG) han aumentado en seguidores a lo largo de los últimos años. La posibilidad de crear un alter ego (o avatar) y aumentar sus habilidades, al mismo tiempo que conocemos personas de todo el mundo, resulta uno de sus principales atractivos. En la mayoría de ellos, nuestro personaje debe realizar una serie de quests (misiones) como eliminar una cierta cantidad de enemigos de una determinada raza, o conseguir una reliquia oculta en un bosque. Para ello, podemos contar con la ayuda de otros jugadores, creando así una party (tu equipo, por llamarlo de alguna forma). Incluso, si estos vínculos se fortalecen y los jugadores lo deciden, pueden formar un clan, que no es sino una un grupo de jugadores dentro del MMORPG que busca crecer en conjunto y ganarse un respeto en la comunidad.

Con tanta interrelación en este tipo de juegos, es normal que se creen fuertes lazos de amistad que vayan más allá del juego. Lo que resulta sorprendente es que debido a los MMORPG las personas se enamoren y lleguen a concretar esas relaciones. He leído varias historias de parejas que se conocieron por este tipo de juegos, como World of Warcraft. Ella estaba pescando en un río a su lado y empezaron a conversar. Momentos después estaban citando a Shakespeare mientras atacaban monstruos cercanos. Meses más tarde, ya estaban juntos en la vida real.

Sin embargo, nunca había escuchado un caso cercano hasta hace unas semanas. Estaba en el MSN y una amiga me dijo que era una tonta. Le pregunté por qué y me contesto que se había enamorado de un chico que conoció en el juego Maple Story. Él vivía en USA y ella acá, en La Victoria. Me contó que se moría por él y sentía que él también estaba enamorada de ella, pero estaba bastante insegura porque sabía que nunca iba a funcionar. Finalmente decidió dejar de ilusionarse con él y seguir con su vida sin el chico estadounidense.

Pero lo que en realidad me tomó por sorpresa fue el episodio que mencioné al inicio de este post. Mi amigo, al que conozco desde que tenía seis años, y a quien dejé de ver por diversas cuestiones, estaba enamorado de una española a quien conoció en Lineage 2, un MMORPG coreano. La pareja me contó que se conocieron en una party, en donde ella era la clériga y él el fighter. “Ella siempre me curaba, así empezó” me dijo mi amigo mientras ella lo miraba con una sonrisa. Meses más tarde, ella decidió venir a vivir con él. Era un amor bastante fuerte, nunca lo había visto tan feliz. Actualmente están en un clan en donde él es el líder y pasea de vez en cuando en su dragón y ella es una enana clériga de nivel ochenta, a punto de convertirse en heroína. Al día siguiente iban a defender su castillo.

La otra cara de la moneda es cuando las parejas terminan debido a los MMORPG. Es sabido que estos juegos generan muchas veces una adicción muy fuerte que hace que los jugadores estén pegados al monitor por muchas horas al día. Esto puede traer complicaciones y una de ellas es que se pase cada vez menos tiempo con la familia, los amigos (del entorno cercano) y la pareja. Por ejemplo, tenemos este caso que lo leí gracias a Digg hace unos días, en donde el esposo pasaba casi todo el tiempo desde que llegaba de trabajar en World of Warcraft y su esposa no pudo soportarlo. Qué frustrante debe ser para alguien sentir que su pareja prefiere obtener una espada nueva antes que pasar tiempo juntos.

En mi caso, he jugado varios MMORPG y nunca tuve una relación con alguien más allá de la típica party para realizar alguna quest, en donde nos preguntábamos qué hacíamos por la vida y de qué parte del planeta éramos. Regresando a mi amigo y su enamorada, me dijeron que debería jugar Lineage 2 con ellos, que sería divertido. Les respondí que tal vez, que esta semana que viene me iba a llegar una laptop nueva y que quizás instale el juego para pasar el rato cuando no tenga nada que hacer y que me gustaría estar en su clan. Solo espero no encontrar un amor cibernético que haga que me mude a Canadá. Yo y mi linda enamorada peruana lo agradeceríamos.

Acá les dejo un video romántico de Lineage 2