A través de unos mails, me enteré que iba a haber un torneo de Pump It Up el domingo y me animé a ir. En algún momento también lo jugué, aunque después me dediqué a otro juego similar, un simulador de batería. Nunca llegué a ser lo suficientemente bueno, a diferencia de lo que vi esa tarde en el cine Excelsior del Jirón de la Unión.

Llegué a las tres y cuarto y empecé a conversar con los que estaban en el lugar. Me contaron que el evento iba a empezar todavía más tarde y que poco a poco iba a llegar más gente. Mientras esperaba, conversé con algunos de ellos, como por ejemplo con el líder del club Punishers, quien me contó que estos eventos se realizaban casi todos los domingos y cada vez tenía más adeptos en el Perú. Llevan años jugando e incluso una integrante de su club ha asistido al torneo mundial de Pump It Up (PIU) en Corea.

Para los no entendidos en el tema, PIU es un simulador de baile en el que el jugador debe presionar los botones que tiene en la alfombra de acuerdo a las flechas que van apareciendo en la pantalla, las mismas que están en los cuatro vértices de un cuadrado y una en el centro, todo esto con un fondo musical que va de acuerdo a la secuencia pedida. Casi todas las canciones son coreanas o electrónicas, y van desde ritmos fáciles de seguir hasta velocidades imposibles (por lo menos para mí).

Llegó más gente, y luego de algunos preliminares, el torneo empezó. Aproximadamente 40 personas estaban alrededor de la máquina esperando que empiece el espectáculo. Los que salían de las salas de cine no podían dejar de mirar a estos chicos que se movían rápidamente frente a ellos. Finalmente, el torneo terminó, aunque esta vez no hubo premios por problemas con el auspiciador. Solo sirvió para practicar, y por supuesto, para divertirse sanamente.


Created with Admarket’s flickrSLiDR.