Una de las palabras más asociadas a los videojuegos es “vicio”. Aquella palabra, es generalmente utilizada de manera despectiva para referirse a una actividad enfermiza o inútil, como muchas veces ha sido catalogada la de jugar videojuegos. Sin embargo, también encierra cierta ignorancia y falta de ganas para comprender lo que en realidad está pasando cuando nos encontramos por varias horas frente a una consola.

Uno de los juegos a los que le dediqué más tiempo fue “Final Fantasy VII”. Aquel juego, el primero de la serie que llegué a probar, abarcó más de 80 horas de mi vida (no recuerdo si fue verano o invierno cuando lo jugué). Lo jugaba todo el día, y cuando lo terminé, lo volví a empezar. Saqué todo lo que se podía sacar, inclusive los últimos Summons y al mítico chocobo dorado. Incluso derroté a la Ruby Weapon, el enemigo más difícil de todo el juego. Esa sensación, de prender la consola apenas llegas a tu casa, creo que es la muestra más clara de lo que es el vicio en relación a los videojuegos.
Luego de ese juego no recuerdo otro que me haya captado tanto. Si bien los “Winning Eleven” de la época o los “Street Fighter” solían ser los acompañantes naturales de mis tardes con mi hermano, no creo que llegaran al nivel de “compromiso” que tuve con esa entrega de “Final Fantasy”. Por otro lado, tengo amigos que pasaron lo mismo con otro tipo de juegos, como “Cleopatra” (aquel simulador del antiguo Egipto) o los populares juegos en línea que tuvieron un boom hace 5 o 6 años, como “Gunbound”, “Mu Online” o “Tibia”. Creo que tengo suerte de no haber sido arrastrado al vicio de “World of Warcraft”. Por más que lo probé dos veces, en ninguna el juego me atrapó lo suficiente como para decidir pagar la suscripción mensual.
Debo reconocer que para muchos, esta situación de comenzar a jugar un determinado videojuego y no querer parar hasta conseguirlo todo, o ser el mejor del ránking, es un verdadero problema y muchos necesitan de algún tratamiento psicológico para dejar el vicio y concentrarse en sus estudios o en su trabajo. Es quizás por esta razón que la mayoría de los no-gamers suele generalizar y meternos a todos en el saco de “viciosos”. No obstante, creo que debe haber una mayor tolerancia, especialmente en la opinión pública que acostumbra sacar titulares ostentosos e imágenes que no muestran el panorama completo. Quizás por ello, la industria de los videojuegos no es tan grande en nuestro país como la es en otras partes del mundo, ya que es vista como una cosa para niños o para adultos que tienen cierto problema de adicción frente a estos temas, cuando en realidad es una oportunidad de negocios enorme para cualquier empresa, sea o no del rubro de tecnología o del entretenimiento.
En otras noticias, llevo cerca de 15 horas en “Final Fantasy XIII”. Estoy esperando terminarlo para postear una reseña al respecto. Quizás haga un intermedio esta semana para jugar “God of War 3″, que como dicen, debe estar increíble.