A punto de terminar mi primer mes en Azeroth, quería compartir con ustedes los buenos y malos momentos que pasé en el juego en línea con más suscriptores en el mundo.

 
A FAVOR

Detrás de World of Warcraft está Blizzard. Los también creadores de Starcraft y Diablo saben hacer juegos de computadora y uno puede estar seguro de que sus productos son de calidad. El soporte técnico es excelente y uno puede encontrar game masters dispuestos a solucionar cualquier problema que podamos encontrar mientras jugamos. Además, la historia que sirve de marco para el juego está tan detallada que uno llega a absorberla tan solo caminando de ciudad en ciudad. 
Puedes ser lo que quieras. Con doce razas y diez clases para escoger (además de varias profesiones como arqueología o herbología), puedes elegir el tipo de aventura a seguir y el rol a cumplir en ellas. La enorme cantidad de ítems también le da mucha variedad al juego y hace que los personajes dentro de cada servidor sean únicos.
Puedes jugarlo solo o con amigos.  Si quieres jugarlo solo y recorrer los distintos continentes acompañado únicamente de tu montura, puedes hacerlo. Pero si en cambio quieres ser parte de una gran comunidad de jugadores, en la que puedes adquirir un rol importante y de paso conocer a las personas detrás de los personajes, también lo puedes hacer. Las misiones están diseñadas para que uno pueda realizarlas en solitario, pero las mayores recompensas están en los dungeons, a los que uno accede a través de raids, que son aventuras para cinco o más personajes de niveles similares. Uno puede (como me pasó en las últimas semanas) dedicarse únicamente a realizar raids, que toman cada una entre 30 y 50 minutos, y olvidarse de la historia principal del juego. Además, también está el componente Player vs Player (PvP) que le da una nueva dimensión al juego y extiende aún más su vida útil.
Es un mundo en constante cambio. World of Warcraft no es el mismo de hace 4 años. Con el último parche se dio un cataclismo (del cual viene el nombre de la última expansión) que ocasionó cambios significativos en todas las áreas del juego. Esto quiere decir que además de actualizaciones en los escenarios, también existirán nuevas misiones que a su vez nos ayudarán a entender mejor la situación del mundo en el que nos encontramos. Además, los administradores también organizan eventos cada semana en los que podemos participar y conocer mejor a la comunidad.
EN CONTRA

Las misiones son monótonas. Si nos dedicamos a seguir la aventura nos encontraremos con que las misiones ofrecidas son muy parecidas entre sí, a pesar de pertenecer a diferentes áreas. Por ejemplo, siempre nos encontraremos con misiones del tipo tráeme 10 artículos “x” o elimina a quince enemigos “y”, que no contribuyen en nada a la historia y que solo sirven para ganar puntos de experiencia y explorar las zonas.
Puede consumir tu vida. A estas alturas todos hemos escuchado historias de jugadores de World of Warcraft presos de sus personajes virtuales, tras jugar doce o quince horas diarias. Si bien el juego puede ser monótono en el aspecto de las misiones, la oportunidad de explorar un mundo alterno y conocer diferentes personajes mientras nos esforzamos por ser los más fuertes, puede ser un gancho muy fuerte para algunos, por lo que se recomienda tener cuidado.
Llegar a un nivel alto toma tiempo y esfuerzo. Si bien las zonas de inicio han tenido un cambio de look, lo cierto es que el mejor material sigue estando en los niveles más altos (60-85). Llegar a esos niveles toma bastante tiempo y puede resultar frustrante ingresar a un juego tan avanzado en el que la historia central parece tan lejana de uno. 
Existen opciones similares que no cobran suscripciones. The Lord of the Rings Online o Dungeons and Dragons Online son MMORPGs similares que son gratuitos y recién te cobran cierta cantidad de dinero cuando deseas obtener algunas características premium. Sin embargo, la promesa de un mundo virtual lleno de jugadores aventureros, también la cumplen y sin cobrar un sol.